
El Getafe remonta al Sevilla entre carácter y polémica en el Coliseum
El Getafe venció 3-1 al Sevilla tras cambiar el pulso del partido en la segunda parte. Satriano y Ünal lideraron la reacción azulona, mientras la validación del tanto decisivo por el VAR desató protestas y versiones enfrentadas.
El Sevilla impone su plan, pero deja escapar el partido
El Coliseum vivió un encuentro de dos ritmos y dos equipos que intercambiaron el control sin encontrar el mismo acierto en las áreas. El Sevilla se marchó por delante al descanso gracias a Kike Salas, en una primera mitad en la que supo instalarse arriba y poner a prueba a un Getafe que, pese a sentirse cómodo por momentos, no encontró respuesta en el marcador. La lesión de Isaac Romero, obligado a retirarse durante ese periodo, alteró además los planes visitantes.
Luis García Plaza sostuvo después que su equipo había sido superior durante una hora y lamentó no haber convertido sus oportunidades. El técnico sevillista defendió que su conjunto había trabajado bien el partido, pero admitió el problema que acabaría siendo decisivo: la falta de contundencia. El Getafe, en cambio, convirtió el descanso en una frontera. José Bordalás reclamó a los suyos más coraje y ambición, y la respuesta llegó con una presión más intensa, mayor presencia en campo rival y una amenaza constante alrededor del área.
El marcador oficial, Getafe CF 3 - 1 Sevilla FC, terminó reflejando el vuelco de un choque que pasó de la aparente comodidad visitante a la superioridad azulona en el tramo decisivo. No fue una remontada construida solo desde el empuje: el Getafe encontró profundidad y colmillo con Martín Satriano y Enes Ünal, dos referencias que ofrecieron soluciones distintas para fijar a la defensa y atacar los espacios.
Satriano, el impulso que cambió el guion
La reacción local creció a medida que el Sevilla retrocedía y perdía capacidad para sostener la presión. Ünal y Satriano participaron de forma determinante en la ofensiva azulona, que encontró el empate y, después, el tanto que inclinó definitivamente la tarde. El delantero uruguayo fue protagonista en la combinación y en la definición, una presencia que convirtió cada llegada local en una amenaza real.
El punto de inflexión estuvo en la acción del minuto 74. El asistente levantó el banderín ante un posible contacto, pero el árbitro principal, Víctor García Verdura, no detuvo inicialmente el juego. Algunos futbolistas sevillistas se pararon; el Getafe continuó, Satriano culminó la jugada con un taconazo y el VAR llamó al colegiado para revisar la acción. Tras acudir al monitor, García Verdura concedió el gol. La decisión encendió las protestas visitantes y dejó una imagen difícil de separar del partido: mientras el Sevilla reclamaba que el gesto del línea había condicionado a sus jugadores, el Getafe defendía que no se había señalado falta y que la jugada debía seguir.
Bordalás sostuvo que desde el banquillo tenían claro que no había infracción y defendió que el árbitro acertó al dejar continuar. Agoumé, por su parte, expresó su desconcierto y aseguró que el asistente le había reconocido después que se equivocó al levantar el banderín. Las versiones chocaron, pero la decisión arbitral quedó firme y el Getafe aprovechó el impulso para ampliar su ventaja.
La pegada azulona y un cierre con consecuencias
El Sevilla acusó el golpe. García Plaza reconoció que su equipo fue superado en la media hora final y que la pegada local marcó la diferencia. El técnico también admitió que los suyos no debieron detenerse hasta que el árbitro señalara, aunque insistió en que la secuencia resultó confusa. La lectura más amplia, sin embargo, fue compartida por el propio entrenador visitante: el Getafe compitió mejor cuando el encuentro se abrió y fue más eficaz en las áreas.
Satriano volvió a aparecer en el desenlace, cuando Manu Bueno fue expulsado por una falta sobre el uruguayo, que encaraba como último hombre. La roja añadió tensión a un cierre ya cargado de controversia y dejó al Sevilla con una baja importante para su próximo compromiso. También queda pendiente la evolución de Isaac Romero, retirado por molestias en la rodilla, mientras Youssouf Fofana explicó después que había sido sustituido por problemas en la cintura.
Para el Getafe, el triunfo supone algo más que tres puntos: reivindica el modelo competitivo de Bordalás y ofrece una respuesta de carácter en una jornada que aprieta la lucha tanto en la zona europea como en la parte baja. Para el Sevilla, la derrota deja una advertencia menos cómoda que la discusión arbitral: una buena fase de partido no basta si el equipo no la transforma en goles y se descompone cuando el rival consigue cambiar la energía del encuentro.
