
El Dépor rompe su sequía en Riazor con un final de fe
El RC Deportivo La Coruña remontó ante el CA Osasuna y venció por 2-1 en Riazor. Mario Soriano y Nsongo Bil culminaron la reacción local, con Adama Traoré y el regreso de Aubameyang como protagonistas.
El vértigo del Dépor puso a prueba a Herrera
Riazor necesitaba una noche así y el Deportivo la construyó desde el primer minuto, aunque el desenlace exigiera paciencia, insistencia y una dosis de fe. El RC Deportivo La Coruña derrotó por 2-1 al CA Osasuna, cortó una racha de seis partidos sin ganar y convirtió un encuentro que se le había puesto cuesta arriba en una celebración compartida con su gente.
El plan de Antonio Hidalgo se vio pronto: ritmo alto, amplitud por las bandas y Yeremay Hernández y David Mella buscando atacar los espacios. Osasuna, en cambio, sufrió para salir con limpieza y quedó expuesto a errores en la construcción. Yeremay tuvo una ocasión muy clara en los primeros compases, pero Sergio Herrera le cerró el camino; poco después, el guardameta volvió a imponerse ante el extremo tras una pérdida visitante. También respondió con una gran intervención a un disparo de Mella desde la frontal.
Las paradas de Herrera sostuvieron a los navarros cuando el empuje local amenazaba con desbordarles. El Deportivo dominaba territorio y llegadas, pero no encontraba premio. Osasuna, con Jagoba Arrasate al frente, resistía y aguardaba la posibilidad de correr. Esa diferencia entre iniciativa y eficacia acabaría pesando en una primera mitad que tuvo un giro inesperado.
Un regalo cambió el guion
Cuando el conjunto coruñés parecía tener el partido bajo control, una pérdida de Leo Román en la salida dejó a Osasuna ante una oportunidad que no desaprovechó. Dubasin participó en la combinación y Moi Gómez puso el balón en disposición de Ante Budimir, que definió para adelantar a los visitantes. El golpe castigó al Dépor por un error propio y premió la eficacia rojilla, aunque no alteró la sensación de que los locales estaban llevando el peso del encuentro.
Budimir dispuso después de otra opción peligrosa, pero el cruce de Giménez evitó que Osasuna ampliara su amenaza antes del descanso. La acción fue importante también por lo que anticipaba: el Deportivo debía corregir la fragilidad de su salida sin renunciar a la energía con la que había comenzado. Osasuna, por su parte, encontró motivos para proteger su ventaja, pero cada vez le costó más sostener la posesión y alejar el juego de su área.
Adama agitó el ataque y Soriano encendió Riazor
Hidalgo movió el banquillo tras el descanso y la entrada de Adama Traoré aportó otra profundidad al ataque local. El Dépor mantuvo la iniciativa y encontró una vía para romper la resistencia visitante a balón parado. Luismi Cruz asistió en una acción preparada y Mario Soriano conectó un potente disparo para devolver la igualdad al marcador. El centrocampista, activo durante toda la noche, puso el broche a una actuación de mucho peso en el juego deportivista.
El tanto cambió el ánimo y el ritmo. Osasuna empezó a hundirse, mientras los locales cargaban cada vez más cerca del área. Luismi Cruz estuvo a punto de culminar la remontada con un lanzamiento de falta directa que se estrelló en el larguero. La ocasión mantuvo a Riazor en vilo y confirmó que el empuje del Deportivo ya no era una amenaza aislada: era el eje de un tramo final en el que los navarros apenas lograban encadenar posesiones largas.
Arrasate reconoció después que a su equipo le faltó conservar más el balón tras encajar y que terminó defendiendo demasiado tiempo. El técnico calificó el tropiezo de «muy doloroso» y señaló que la derrota debía servir como aviso sobre la necesidad de ser más sólidos lejos de casa.
Aubameyang regresó y Nsongo resolvió
La vuelta de Pierre-Emerick Aubameyang, dos meses después de su lesión de rodilla, añadió emoción a la recta final. El gabonés entró entre la expectación de la grada y participó de inmediato en la jugada decisiva. Adama ganó la línea de fondo y puso un centro medido; Aubameyang cabeceó y Sergio Herrera rechazó el remate, pero Nsongo Bil llegó antes que los defensores para convertir el rechace en el gol de la victoria.
El desenlace premió la insistencia local y dejó a Osasuna con la sensación de haber perdido el control después de adelantarse. Para el Deportivo, más que tres puntos, la noche supuso recuperar confianza y poner fin a una espera larga ante su afición. Sin cambiar su apuesta ofensiva, el equipo supo levantarse de un error, encontrar respuestas desde el banquillo y sostener el asedio hasta el último golpe. En Riazor, esa perseverancia terminó por inclinar el partido.