El Comité considera que Busquets Ferrer debió señalar falta sobre Robbie Ure, aunque sostiene que la jugada no podía ser revisada por el VAR. El Sevilla también planteó otras acciones y terminó disconforme con las explicaciones.
La admisión del Comité Técnico de Árbitros sobre la acción de Robbie Ure no implica que considere que el VAR debiera corregir lo sucedido en el Real Madrid-Sevilla. El organismo diferencia entre la decisión que, a su juicio, tenía que tomar Busquets Ferrer sobre el césped y la posibilidad de que la sala de vídeo interviniese después: entiende que hubo falta, pero que no se daban las condiciones para revisar la jugada.
El CTA trasladó esta valoración en una reunión con representantes del Sevilla, en la que también se trataron otras acciones del encuentro. El club mostró su disconformidad con las explicaciones y, según informó El Desmarque a partir de fuentes sevillistas, las coincidencias entre ambas partes fueron escasas.
Una falta reconocida, sin revisión del VAR
En la acción de Ure, el Comité considera que el árbitro debió señalar falta. La explicación incluye, no obstante, una salvedad decisiva: el futbolista del Sevilla no podía llegar al balón. Por ese motivo, el CTA interpreta que se trataba de una segunda acción o de una jugada nueva y sostiene que el VAR no podía intervenir.
Son dos valoraciones distintas sobre un mismo episodio. Una se refiere a lo que debía haber señalado el colegiado en el campo; la otra, al margen de actuación del videoarbitraje una vez tomada la decisión. Así, el reconocimiento del error no equivale a afirmar que la tecnología tuviera que enmendarlo. Es precisamente esa separación la que marca el alcance de la respuesta ofrecida al Sevilla.
El criterio del Comité sobre las demás jugadas
El club también planteó un posible penalti sobre Peque Fernández por un empujón de Marc Cucurella. El CTA consideró que la acción no reunía una evidencia clara y manifiesta que justificase la intervención del VAR. Añadió que, si el árbitro de campo hubiese señalado penalti, el videoarbitraje tampoco habría podido intervenir para anular esa decisión.
En el lance entre Arda Güler y Peque, la explicación fue que las imágenes disponibles no permitían establecer la intensidad del contacto. Con ese argumento, el Comité sostuvo que el VAR no podía actuar. El Sevilla discrepó y defendió que la intención de golpear debía bastar para valorar la acción conforme al reglamento. La diferencia, por tanto, no se limitó a la jugada de Ure: también afectó a la interpretación de este incidente y a los criterios para revisar las decisiones.
Respecto al penalti señalado sobre Kylian Mbappé, el CTA entiende que hubo contacto y que la pena máxima estaba justificada. Esa valoración no cambia la conclusión sobre Ure ni las respuestas dadas a las reclamaciones sevillistas.
Una respuesta que no convenció al Sevilla
El Comité admite un error concreto del árbitro, pero mantiene que el VAR no podía intervenir en esa acción y conserva su criterio sobre los demás lances debatidos. El Sevilla, por su parte, no quedó satisfecho con las explicaciones recibidas durante la reunión.
El desacuerdo se centra así tanto en las decisiones del partido como en el alcance que el CTA atribuye a la revisión por vídeo. En el caso de Ure, la cuestión no es solo que el Comité considere que debió señalarse falta: también sostiene que, por tratarse de una jugada nueva y no poder llegar el atacante al balón, esa equivocación quedaba fuera de la intervención del VAR.