El director deportivo del Espanyol explicó que el cese respondió a una dinámica de resultados que no mejoró y sostuvo que comunicó la decisión con respeto. También respaldó a Eder Sarabia y reconoció que su propuesta puede necesitar más tiempo.
La salida de Manolo González del banquillo del Espanyol ha abierto un debate tanto por los resultados como por la manera en que se le comunicó el cese. Monchi defendió la actuación del club y explicó que informó al técnico en el vestuario, una decisión que, según dijo, tomó desde el respeto y en un momento difícil de elegir.
El director deportivo también dio las gracias a González por su cercanía y por lo fácil que había sido trabajar con él. Al mismo tiempo, expuso el criterio deportivo que llevó al cambio: los resultados no acompañaban y el respaldo al entrenador no había conseguido revertir la situación.
La comunicación del cese, en el centro de las críticas
Monchi rechazó que la forma de comunicar la destitución fuese una falta de educación. Explicó que hacerlo en el vestuario evitó aplazar una decisión que ya estaba tomada. Como alternativas, mencionó esperar al regreso a Barcelona para hablar con González en el estadio o comunicárselo a la mañana siguiente en la Ciudad Deportiva. También aludió a la posibilidad de sentarse con él para conversar y trasladarle el cese horas después, una opción que consideró poco honesta.
El dirigente describió la conversación como afectuosa y dolorosa en el plano personal. Añadió que González podía haberle reprochado que se lo comunicara antes o de otra manera. Monchi sostuvo que la decisión se tomó con el máximo respeto, aunque reconoció que quienes aprecian al entrenador podían valorar negativamente la forma en cualquier circunstancia.
En su explicación, el director deportivo afirmó que González tuvo la posibilidad de comparecer públicamente y que la rechazó. También expresó su agradecimiento por la profesionalidad y la relación de trabajo mantenida durante estos meses. Sus palabras combinaron así la defensa de la decisión con el reconocimiento al técnico saliente, sin ocultar que el desenlace fue difícil.
Una decisión vinculada a los resultados
Monchi describió los resultados como el principal juez en el fútbol. Aseguró que la confianza en González había sido total y que su intención era que dirigiese el proyecto, pero que el equipo no había conseguido recuperar las sensaciones buscadas. También señaló que incluso entrenadores con trayectorias exitosas pueden atravesar etapas negativas.
La eliminación ante el Sestao River fue el episodio que precipitó el desenlace, pero la explicación de Monchi no se limitó a ese partido: habló de resultados que no mejoraban pese al apoyo ofrecido al entrenador. El cambio se produjo, por tanto, tras una valoración de la dinámica deportiva y no fue presentado por el dirigente como una respuesta exclusiva a un tropiezo concreto.
Sarabia asume el reto y el mercado queda en segundo plano
Monchi defendió la elección de Eder Sarabia, a quien considera adecuado para la plantilla y capaz de intentar revertir la situación. A la vez, admitió que el estilo del nuevo entrenador puede requerir más tiempo que el de otros técnicos. Añadió que el Espanyol aún dispone de margen para cambiar su rumbo.
Sobre el mercado de invierno, el director deportivo indicó que todavía queda lejos. Antes, Sarabia deberá analizar la plantilla y valorar sus necesidades. No avanzó posibles incorporaciones ni cambios concretos: la prioridad inmediata, según explicó, es que el nuevo entrenador conozca al grupo y trabaje para mejorar los resultados.
Publicidad
Publicidad