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La Real convierte La Rosaleda en un escaparate de pegada y deja al Málaga sin respuesta
La Liga

La Real convierte La Rosaleda en un escaparate de pegada y deja al Málaga sin respuesta

Por Redacción FútbolAlDía

La Real Sociedad impuso su ritmo y su eficacia en La Rosaleda para ganar por 2-5. El doblete de Oyarzabal y el desequilibrio de Kubo marcaron una noche en la que cada intento de reacción del Málaga encontró una réplica inmediata.

Kubo abre la grieta y la Real toma el mando

La Real Sociedad encontró pronto la manera de desarmar al Málaga: amplitud para aislar a Take Kubo, velocidad para atacar los espacios y serenidad para no dejarse arrastrar por el ambiente de La Rosaleda. El japonés recibió abierto, encaró a Pablo Martínez y se perfiló hacia dentro antes de dibujar una parábola que superó a Alfonso Herrero. Fue un golpe temprano, pero también una declaración de intenciones: el equipo de Pellegrino Matarazzo no había viajado para especular.

El Málaga trató de responder con dos referencias arriba y buscó avanzar mediante combinaciones, aunque le costó sostener la pelota y protegerse cuando la Real aceleraba. Adrián Niño tuvo una ocasión clara, pero Álex Remiro evitó el empate con una intervención de mérito. Esa parada resumió el primer tramo: los locales conseguían asomarse, pero los visitantes amenazaban con más continuidad y mejores apoyos entre líneas.

La Real administró la ventaja sin renunciar a atacar. Un envío largo de Remiro encontró a Orri Óskarsson a la espalda de la defensa; el delantero islandés avisó primero y, en otra llegada, sí convirtió la ocasión. El Málaga se marchó al descanso con una tarea doble: corregir los espacios concedidos y recuperar confianza ante un rival que había controlado los tiempos.

La esperanza malaguista duró lo que tardó Oyarzabal

Juanfran Funes movió piezas tras la reanudación y el Málaga regresó con más energía. Adam Aznou aportó profundidad y Pablo Martínez participó en una acción que terminó con Niño definiendo con precisión, un remate que reanimó a la grada y devolvió tensión al partido. La reacción, sin embargo, no alteró el plan de la Real: Kubo volvió a encontrar el momento para acelerar y asistió a Mikel Oyarzabal, que culminó la jugada con la calma de un capitán que llevaba semanas exigiéndose más.

El Málaga insistió. Chupe se elevó y estrelló un cabezazo en el larguero; después, Pablo Martínez conectó una volea de gran factura que superó a Remiro. La Rosaleda recuperó por un instante la esperanza, pero la respuesta visitante fue inmediata. Oyarzabal volvió a aparecer en el área y firmó su segundo tanto, castigando una defensa local que no logró recomponerse entre una acción y la siguiente.

Ahí quedó expuesto el contraste central del encuentro: el Málaga tenía capacidad para producir momentos de peligro, pero no conseguía convertirlos en una secuencia sostenida de presión y orden. La Real, en cambio, transformaba cada desajuste en una oportunidad para correr. Gonçalo Guedes, incorporado desde el banquillo, cerró la cuenta visitante tras otra llegada que confirmó la superioridad ofensiva donostiarra.

El doblete de Oyarzabal y una clasificación de extremos

El marcador oficial, Málaga CF 2 - 5 Real Sociedad de Fútbol, retrata una victoria amplia, aunque no borra los intentos de los andaluces. Niño y Pablo Martínez dieron forma a la respuesta local; Oyarzabal, con dos goles, fue el rostro de la eficacia realista. Kubo también resultó decisivo por su capacidad para desbordar y asistir, mientras Óskarsson ofreció una amenaza constante atacando la espalda de la zaga.

Después del partido, Oyarzabal reconoció la exigencia con la que vive su falta de acierto: “No le duele a nadie más que a mí el no estar del todo acertado”. El capitán celebró volver a marcar, pero puso el foco en el rendimiento colectivo y en las ocasiones generadas. Su doblete resume una tarde de alivio personal y autoridad compartida para la Real.

El triunfo afianza al conjunto donostiarra en la zona alta, con 16 puntos, mientras el Málaga sigue último con cuatro y todavía sin conocer la victoria. Para los locales, el desafío inmediato no es solo defensivo: deberán encontrar una estructura que sostenga sus momentos de empuje. La Real se marcha de La Rosaleda con tres puntos y una demostración de pegada; el Málaga, con la evidencia de que competir por tramos no basta cuando el rival castiga cada desconexión.

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