
El Elche golpea con diez al Espanyol y vence 1-3 en Cornellà
El Elche, con un jugador menos desde el inicio, castigó los desajustes del Espanyol, resistió la reacción local y selló un triunfo contundente por 1-3 en el RCDE Stadium.
Una expulsión que debía cambiarlo todo y acabó siendo una trampa
El RCDE Stadium se preparaba para una noche de celebración alrededor de Manolo González, homenajeado antes del encuentro por sus 100 partidos al frente del Espanyol, pero el fútbol convirtió el reconocimiento en una escena amarga. El Elche terminó imponiéndose por 1-3 en Cornellà pese a jugar con diez futbolistas desde antes de cumplirse seis minutos, una circunstancia que, lejos de hundir al conjunto ilicitano, terminó alterando por completo el guion previsto.
Redondo fue expulsado después de que el VAR revisara su agarrón sobre Bryan Zaragoza cuando el atacante encaraba la portería como último hombre. El Espanyol recibió una oportunidad inmejorable para gobernar el partido desde la superioridad numérica. Edu Expósito estuvo cerca de aprovechar el lanzamiento de falta posterior, pero su disparo se marchó rozando el travesaño. Aquel aviso, sin embargo, no se transformó en dominio sostenido. El equipo perico acumuló posesión, aunque no logró convertirla en profundidad ni en una circulación suficientemente rápida para desordenar al rival.
Elche convirtió la inferioridad en un manual de contraataque
La gran paradoja de la noche fue que el equipo que jugaba con un futbolista menos pareció durante muchos minutos más preparado para competir. Anselmi ordenó a los suyos cerrar espacios, proteger el carril central y esperar el momento preciso para atacar la espalda de una defensa local demasiado expuesta. El Espanyol quiso instalarse arriba, pero dejó metros peligrosos entre sus centrales y el centro del campo, justo el territorio que el Elche necesitaba para correr.
Fer Niño interpretó ese plan con precisión. Primero aprovechó una falta de entendimiento entre Unai Núñez y Marko Dmitrović, que abandonó su área sin lograr resolver la acción, para marcar a portería vacía. Poco después volvió a aparecer en el segundo palo, donde convirtió en una volea de gran factura un envío de Revivo. El delantero ilicitano, autor de dos tantos en apenas tres minutos, castigó cada desajuste con una contundencia que el Espanyol no encontró en su ataque posicional.
La puesta en escena local también quedó condicionada por la precipitación. Bryan Zaragoza, titular por primera vez, encontró la red, pero la acción fue invalidada por fuera de juego. El Espanyol tuvo balón y trató de mover al bloque visitante de lado a lado, aunque el Elche defendió con orden y salió con peligro cada vez que recuperó. La expulsión había dejado al conjunto de Anselmi en inferioridad, pero la mala gestión de los espacios hizo que esa desventaja no pesara como debía.
La reacción perica nació tarde y murió en otra transición
Manolo González movió el banquillo tras el descanso con la entrada de Hartman y Marcos Fernández, buscando más presencia exterior y mayor capacidad para atacar un bloque cada vez más replegado. El cambio no alteró de inmediato la dinámica. Cepeda incluso rozó otro golpe para el Elche con un disparo que acabó en el poste y que Unai Núñez desvió lo justo.
El conjunto ilicitano fue retrocediendo con el paso de los minutos, pero lo hizo sin perder la estructura. El Espanyol encontró por fin una vía de esperanza cuando un centro de Javi Hernández desde la izquierda fue desviado involuntariamente por Chust hacia su propia portería. El tanto encendió la grada y elevó el ritmo de los locales, aunque la reacción llegó acompañada de demasiados riesgos y poca claridad en el último pase.
La respuesta visitante fue inmediata y volvió a retratar el problema defensivo perico. Germán Valera recorrió medio campo con espacios por delante y superó a Dmitrović con una delicada picadita. La acción devolvió al Elche el control emocional del encuentro y dejó sin efecto el empuje de un Espanyol que ya atacaba más por necesidad que por convicción. Todavía hubo otro gol local anulado por posición antirreglamentaria de Dolan, pero la resistencia ilicitana ya estaba plenamente consolidada.
Una noche negra que obliga a cambiar el rumbo
El resultado deja al Espanyol ante una pausa internacional cargada de preguntas. La llamada de Roberto Fernández a la selección española, merecida por su extraordinario arranque goleador, aportaba un motivo de orgullo en una jornada que no pudo redondearse con una victoria. El delantero no encontró la manera de transformar esa ilusión individual en una solución colectiva frente a un rival que defendió con diez y atacó con una eficacia demoledora.
Manolo González no buscó excusas después del encuentro. Reconoció que el equipo había firmado su peor actuación desde su llegada al banquillo y admitió que no estaba compitiendo al nivel exigible. Su diagnóstico apuntó directamente a los contraataques concedidos, a la precipitación posterior y a la incapacidad para interpretar una situación de superioridad que debía haber favorecido al Espanyol.
Para el Elche, en cambio, el 1-3 representa un golpe de autoridad y su primer triunfo de la temporada. Anselmi encontró una respuesta colectiva inesperada en un escenario adverso, con Fer Niño como figura decisiva, Valera como estilete final y una defensa capaz de resistir durante más de ochenta minutos en inferioridad. En Cornellà no ganó quien tuvo más argumentos aparentes, sino quien entendió mejor dónde se jugaba el partido.