
El Atlético rompe el cerrojo del Alavés con un cabezazo del Cuti
El Atlético venció al Deportivo Alavés por 1-2 en Mendizorroza: dominó con balón, resistió el empate de penalti y encontró en el tramo final la vía de escape en un centro de Baena rematado por el Cuti Romero.
El balón rojiblanco fue inclinando Mendizorroza
El Atlético se marchó de Mendizorroza con una victoria de enorme valor, construida entre el dominio, la paciencia y una aparición inesperada en el área. El Deportivo Alavés 1 - 2 Club Atlético de Madrid resume un duelo en el que el conjunto de Diego Simeone tuvo que rehacerse de un golpe antes del descanso, superar una defensa cada vez más cerrada y esperar hasta el minuto 87 para encontrar la grieta definitiva.
El Alavés salió con energía, presión alta y velocidad para incomodar la salida visitante. Ángel Pérez tuvo un primer aviso, pero el Atlético fue asentándose a través de la posesión y de una circulación rápida que obligó a los locales a correr detrás de la pelota. Koke ofreció continuidad, Johnny Cardoso ayudó a conectar las líneas y Marcos Llorente, pese a partir desde el lateral, se proyectó con frecuencia hasta la frontal.
La movilidad de los atacantes abrió espacios y multiplicó las alternativas. Jonathan David amenazó a Sivera y participó en la acción que terminó con el remate raso de Grimaldo, culminación de una combinación precisa. El lateral, activo también en la elaboración, encontró el premio a una actuación de creciente influencia. El Atlético parecía haber puesto el partido bajo su control, pero el Alavés conservó el empuje suficiente para cambiar el ánimo antes del descanso.
El penalti cambió el pulso y la expulsión, el mapa
Un agarrón de Le Normand sobre Toni Martínez dentro del área permitió a Lucas Boyé igualar desde el punto de penalti. El empate castigó un tramo de dominio rojiblanco y devolvió al Alavés a un encuentro que hasta entonces le exigía un enorme desgaste. La acción volvió a poner el foco sobre la defensa del Atlético en los duelos dentro del área: el propio Simeone reconoció después que los agarrones son una cuestión difícil de interpretar, aunque admitió que se producen de forma habitual.
Tras el descanso, el Atlético movió piezas para recuperar iniciativa. Álex Baena y Julián Álvarez aportaron energía y capacidad de asociación; más tarde, Kang-in Lee y Sorloth se sumaron a una ofensiva que fue acumulando presencia cerca de Sivera. El punto de inflexión llegó con la expulsión de Ángel Pérez, por una entrada sobre Julián. La superioridad numérica no despejó el camino: el Alavés se replegó en un bloque compacto y protegió el área con disciplina.
Quique Sánchez Flores explicó que la roja llegó cuando tenía preparados cambios para sostener el plan y que, con un hombre menos, su equipo pasó a un 4-4-1. El técnico reconoció que el rival les exigió mucho y que no estuvieron tan finos como en otros encuentros. Su repliegue, sin embargo, puso a prueba la paciencia visitante: el Atlético tenía más campo, pero debía encontrar el espacio antes de que el cronómetro consumiera sus opciones.
Baena encontró al central que nadie esperaba
El asedio dejó ocasiones y también ansiedad. Julián Álvarez estrelló un lanzamiento en el palo y Mariano, con una oportunidad muy favorable, no acertó a definir. Sivera sostuvo al Alavés mientras los rojiblancos insistían con centros, combinaciones y llegadas desde segunda línea. El equipo local parecía dispuesto a proteger el empate, pero la última maniobra visitante cambió el desenlace.
Baena recibió en la izquierda, superó a su marcador y dibujó con el exterior un centro preciso al segundo palo. Allí apareció Cristian Romero, incorporado por sorpresa desde la defensa, para cabecear a la red. No fue un remate más: el central leyó el espacio que el cerrojo alavesista había dejado a su espalda y convirtió una acción de calidad individual en el premio a la insistencia colectiva. El argentino, contundente durante todo el partido atrás, se estrenó como goleador rojiblanco en el momento de mayor tensión.
Simeone destacó después la respuesta de todos los futbolistas que participaron y sostuvo que su equipo buscó el triunfo de distintas maneras. La victoria fue la cuarta consecutiva del Atlético, una señal de ambición y de capacidad para resolver un partido incómodo, además de un impulso antes de recibir al Manchester United en la Champions. Para el Alavés, que encadenó su cuarto encuentro sin ganar, queda la frustración de haber defendido durante muchos minutos con orden y de haber visto escapar el punto en una acción de talento. En Mendizorroza, el Atlético no encontró la puerta por acumulación, sino por sorpresa: la abrió un defensa que apareció donde se esperaba a un delantero.
