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La Real resiste el asedio del Dépor y salva un triunfo agónico
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La Real resiste el asedio del Dépor y salva un triunfo agónico

Por Redacción FútbolAlDía

La Real Sociedad venció al Deportivo en Anoeta tras una primera mitad eficaz y un final de máxima tensión, marcado por la expulsión de Pablo Marín, la reacción visitante y la roja a Amatucci.

Eficacia local para inclinar un partido abierto

La Real Sociedad de Fútbol venció al RC Deportivo La Coruña por 3-2 en Anoeta, en un encuentro que cambió de naturaleza varias veces: de la eficacia txuri urdin a la resistencia bajo presión, con un Deportivo capaz de reabrir una tarde que parecía encarrilada. El marcador oficial, Real Sociedad de Fútbol 3 - 2 RC Deportivo La Coruña, resume una victoria local que acabó siendo mucho más trabajosa de lo que prometía el desarrollo inicial.

El equipo de casa encontró premio a su efectividad en la primera mitad. El Deportivo tuvo fases para discutirle el control, pero no tradujo ese juego en una respuesta suficiente antes del descanso. Ahí estuvo una de las claves que después subrayaría Antonio Hidalgo: a su juicio, su equipo necesitaba más mordiente en los primeros compases y pagó demasiado caro no convertir su presencia en el campo en ocasiones de mayor peligro.

La Real, en cambio, supo aprovechar sus momentos. No necesitó dominar de manera constante para construir una ventaja que le permitió afrontar la segunda parte con aparente margen. Esa diferencia entre tener iniciativa y ser eficaz terminó pesando: el conjunto gallego hizo méritos para competir, pero los errores y la contundencia local condicionaron su noche.

Guedes golpea y el guion se rompe

El tanto de Guedes en el minuto 54 pareció reforzar el control de la Real y dejar el encuentro en una pendiente muy difícil para el Deportivo. Sin embargo, el partido no quedó resuelto. La expulsión de Pablo Marín alteró las condiciones del duelo y abrió una puerta para los visitantes: con superioridad numérica, el equipo de Hidalgo pudo adelantar su presión, asumir más riesgos y buscar caminos hacia el área rival.

El cambio no fue únicamente de dibujo, sino también de ánimo. El Deportivo encontró energía en la necesidad y en el empuje de sus aficionados desplazados, mientras la Real empezó a conceder terreno y a vivir pendiente de cada ataque. Yeremay Hernández fue uno de los nombres destacados de esa reacción. Hidalgo valoró su actuación como la mejor de la temporada y destacó el carácter de un grupo que, pese a verse muy lejos de su objetivo, no dejó de insistir.

Media hora de vértigo en Anoeta

El tramo final convirtió la ventaja local en una carga. El Deportivo recortó distancias y alimentó una posibilidad de empate que poco antes parecía improbable. La Real tuvo que defender más cerca de su portería y encontró en su guardameta una pieza decisiva para sostenerse cuando el conjunto gallego apretó con un jugador más. No fue un cierre de autoridad, sino de supervivencia: cada llegada visitante elevaba la tensión y cada despeje servía apenas para ganar unos segundos.

Hidalgo sostuvo después que su equipo había merecido «un punto» por lo mostrado en la segunda mitad. También expresó su desacuerdo con la interpretación arbitral de una acción sobre Luismi y de la expulsión de Amatucci, y consideró que Oyarzabal pudo influir en esta última jugada. Son valoraciones del técnico, que no cambian el desenlace, pero ilustran la frustración de un Deportivo que se vio con opciones hasta el final.

La roja final no borra la reacción gallega

La expulsión de Lorenzo Amatucci en el minuto 90 añadió un último giro a una recta final ya desordenada y le impedirá estar disponible para el siguiente compromiso del Deportivo. La Real, por su parte, conservó una victoria de enorme valor anímico y clasificatorio: el triunfo la acercó a la zona europea, aunque la manera de conseguirlo deja una advertencia sobre su capacidad para gestionar ventajas cuando el partido se vuelve caótico.

Anoeta pasó de la confianza al sobresalto sin apenas transición. La Real sumó, pero no pudo celebrar con serenidad; el Deportivo se marchó sin premio, aunque con argumentos para reivindicar su respuesta. Entre la eficacia local, la inferioridad numérica visitante y una resistencia final al límite, quedó una crónica de dos equipos que ofrecieron versiones muy distintas de sí mismos en una misma noche.

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