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Cabrera devuelve el pulso al Espanyol y agrava la niebla del Villarreal
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Cabrera devuelve el pulso al Espanyol y agrava la niebla del Villarreal

Por Redacción FútbolAlDía

El Espanyol encontró en La Cerámica un triunfo reparador gracias al cabezazo de Leandro Cabrera. El Villarreal dominó por fases, pero volvió a atascarse cuando tuvo que remontar: Villarreal CF 0 - 1 RCD Espanyol de Barcelona.

La Cerámica, entre la urgencia y la oportunidad

El Espanyol llegó a La Cerámica necesitado de una respuesta y salió con algo más que tres puntos: una victoria capaz de cambiar el ánimo de un equipo en plena transición. En el banquillo estaba Sergio García, al frente de forma interina tras la salida de Manolo González, mientras Eder Sarabia seguía el encuentro desde el palco antes de asumir el cargo. Enfrente, el Villarreal de Íñigo Pérez buscaba prolongar su mejoría y dejar atrás una irregularidad que, una vez más, acabó pesando en el desenlace.

El equipo visitante mostró desde el inicio una intención clara de competir con energía. Alejandro Santiago, titular en su estreno en la máxima categoría, aportó desborde por una banda; Bryan Zaragoza lo intentó por la otra. El Villarreal encontró su vía más prometedora en Sergi Cardona, con recorrido y libertad para incorporarse al ataque, aunque le costó convertir esas llegadas en ocasiones limpias. La lesión muscular de Gerard Moreno, sustituido antes de cumplirse el primer cuarto de hora, añadió un contratiempo de peso a una tarde que ya exigía paciencia.

La primera mitad mantuvo el equilibrio. Un error de Leandro Cabrera abrió una opción para Georges Mikautadze que el delantero no pudo aprovechar, mientras Cardona se encontró con la oposición de Fortuño. Nicolas Pépé también rozó el gol en una falta, pero el Villarreal no consiguió quebrar la organización blanquiazul. El Espanyol, por su parte, combinó el empuje de sus extremos con una estructura ordenada, sin conceder que el partido se inclinara por completo hacia el área visitante.

El VAR frena al Espanyol y el partido cambia de pulso

La reanudación elevó la tensión de inmediato. El Espanyol celebró una acción culminada por Roberto, pero el VAR llamó al árbitro y el tanto quedó anulado por un agarrón previo del atacante sobre Pau Navarro. Fue un golpe emocional para los visitantes y una advertencia para el Villarreal, que reaccionó con rapidez: Mikautadze y Pépé dispusieron de opciones, aunque ninguna encontró el camino de la red.

Con los cambios de Romero y Ayoze, Íñigo Pérez trató de dar más profundidad a su equipo. Durante unos minutos, el Villarreal pareció acercarse a un dominio más sostenido, con más presencia en campo rival y la sensación de que podía inclinar la balanza. Pero esa fase de control no se tradujo en claridad suficiente en los metros decisivos. El Espanyol resistió sin perder el orden y aguardó su oportunidad, una estrategia que terminó encontrando premio.

Cabrera castiga la falta de contundencia

La acción decisiva nació en la banda de Bryan Zaragoza. Su centro encontró a Cabrera en el área y el defensa lo resolvió con un remate certero que cambió el paisaje del encuentro. El Espanyol había sobrevivido a la presión local y golpeó justo cuando el Villarreal comenzaba a sentirse dueño del impulso. La eficacia visitante contrastó con las dificultades amarillas para transformar sus aproximaciones en ocasiones concluyentes.

Con el marcador en contra, al conjunto de Íñigo Pérez le quedaba tiempo para reaccionar, pero no logró construir un asedio sostenido. Se impusieron las prisas, aparecieron las imprecisiones y el Espanyol, compacto cerca de su área, defendió con criterio. En los últimos minutos el Villarreal empujó más con voluntad que con precisión, sin encontrar una grieta que alterase el desenlace. Así quedó sellado el Villarreal CF 0 - 1 RCD Espanyol de Barcelona, un resultado que premió la disciplina visitante y dejó al equipo local con la sensación de haber desperdiciado sus mejores tramos.

Una victoria que alivia y un aviso para Íñigo Pérez

Para el Espanyol, el triunfo tuvo un valor especial por el contexto de cambio en el banquillo y por la necesidad de recuperar confianza. Sergio García consiguió una respuesta colectiva basada en la intensidad, la solidaridad defensiva y la capacidad de aprovechar una ocasión decisiva. La actuación de Santiago, activo en su debut, y el trabajo de Bryan Zaragoza en la jugada del gol dieron relieve a una victoria construida entre todos.

El diagnóstico de Íñigo Pérez fue más sombrío. Tras el partido, el entrenador reconoció a Mundo Deportivo que perder en casa suponía «un frenazo» y «un momento difícil». También admitió que su equipo entra en una «fase de niebla» cuando encaja y no encuentra soluciones para adelantarse. Con una victoria como local y doce puntos después de once jornadas, el balance no responde a las aspiraciones del Villarreal. La derrota no borra sus fases de iniciativa, pero sí vuelve a subrayar el problema que las acompaña: le falta contundencia para convertir el juego y las llegadas en resultados.

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