
Aguirre señala las carencias que debe corregir el Valencia
El técnico reclama más personalidad con balón y un mejor ajuste defensivo. La producción ofensiva ha crecido en los últimos partidos, pero el equipo aún necesita convertir esa mejoría en solidez y eficacia.
El empate en el debut de Javier Aguirre dejó al Valencia varias tareas por resolver. El entrenador mexicano destacó la actitud del equipo, pero también reconoció que le costó conservar la pelota y ajustar su planteamiento defensivo. La reacción y la mayor producción ofensiva son señales positivas, aunque todavía no bastan para hablar de una mejora consolidada.
Conservar la pelota bajo presión
Aguirre puso el foco en la dificultad para enlazar pases cuando el rival aprieta. «Pedí personalidad para hacer tres pases. Error mío», reconoció tras el encuentro, asumiendo también su parte de responsabilidad. El equipo perdió la posesión con facilidad y no encontró continuidad para superar la presión del Racing.
La necesidad, por tanto, no es solo competir con intensidad. El Valencia debe ofrecer apoyos, encontrar una salida más limpia y evitar que cada recuperación termine en una pérdida rápida. Sin posesiones más largas, le resulta difícil controlar el ritmo y reducir el tiempo que pasa defendiendo. Aguirre reclamó personalidad con balón como complemento al esfuerzo, no como alternativa a este.
Ajustes para proteger el centro del campo
El técnico también admitió que su disposición inicial, con tres centrales, no funcionó como esperaba. Los interiores del Racing encontraron espacios para atacar a los mediocentros valencianistas y el equipo sufrió durante la primera parte. Tras el descanso, Aguirre pasó a una defensa de cuatro. El cambio mejoró el funcionamiento con balón, aunque no eliminó todas las dificultades.
El desafío es encontrar un equilibrio: proteger mejor el área sin renunciar a una salida ordenada ni dejar desprotegida la zona central. La recuperación de Copete y Tárrega puede ser importante para ampliar las opciones defensivas y permitir que Pepelu tenga mayor libertad, como apunta el análisis de El Desmarque. No se trata de que un dibujo resuelva por sí solo los problemas, sino de que el equipo coordine mejor sus movimientos y reduzca los espacios que concede.
Más goles, pero sin una defensa fiable
Los números de las primeras jornadas muestran un aumento de la producción ofensiva desde la salida de Carlos Corberán, aunque no permiten atribuir el cambio exclusivamente a Aguirre: en ese tramo también dirigió Óscar Sánchez. En los cinco primeros partidos ligueros, el Valencia marcó un gol y encajó diez; en los tres siguientes, anotó cinco y recibió otros cinco. La comparación, publicada por El Desmarque, refleja una mejoría en ataque, pero también que el equipo sigue concediendo demasiado.
Aguirre ha dado protagonismo a Dani Raba y Harvey Elliott, a quienes valoró positivamente, y reconoció el trabajo de Hugo Duro. El delantero, sin embargo, falló una ocasión clara y su sequía goleadora alcanza ya los 17 partidos, según la misma información. El técnico defendió su esfuerzo y su aportación al juego, pero la posición también exige transformar las oportunidades. La eficacia en las áreas sigue siendo determinante para que el trabajo colectivo se traduzca en puntos.
La actitud, un punto de partida
Aguirre se marchó satisfecho con la entrega y la reacción de sus futbolistas, pero no presentó el empate como una solución a los problemas del equipo. «El primer paso ya lo dimos, la actitud», resumió. También señaló que el Valencia debe aprender a conservar mejor las ventajas y sostener su rendimiento durante el partido.
El esfuerzo físico fue evidente y varios jugadores acabaron muy exigidos. Gayà explicó que Hugo Duro terminó con calambres y al límite, un recordatorio de que la intensidad también debe administrarse. La tarea para el nuevo técnico es convertir esa disposición en hábitos más consistentes: salida de balón, equilibrio defensivo y mayor acierto. El diagnóstico está planteado; el siguiente paso es sostener las mejoras con regularidad.