El Real Madrid se impuso por 2-3 al AEK en Atenas gracias a un gol de Fede Valverde en el tiempo añadido. La victoria, trabajada y sufrida, mantiene a los blancos con pleno de puntos en la fase liga.
Una noche incómoda para el Madrid
El Real Madrid salió de Atenas con tres puntos de enorme valor, pero no con la sensación de haber dominado la noche. El 2-3 ante el PAE AEK retrató un partido áspero, exigente y abierto hasta el último suspiro: los blancos tuvieron que resistir el empuje local y encontrar una respuesta cuando el encuentro parecía encaminado a dejarles sin premio completo.
José Mourinho describió después la actuación colectiva como seria, aunque difícil, y esa lectura encaja con una victoria que no nació de la superioridad sostenida, sino de la capacidad de insistir en un escenario incómodo. El AEK encontró vías para hacer daño y mantuvo el pulso emocional del choque; el Madrid, por su parte, necesitó reajustes y carácter para sobrevivir a los momentos en que el partido se le escapaba.
Valverde convierte la resistencia en recompensa
El desenlace tuvo firma de Fede Valverde. En el tiempo añadido, el centrocampista uruguayo marcó el gol que inclinó definitivamente la noche del lado madridista y transformó una actuación trabajosa en una victoria de impacto. No fue un cierre ornamental: fue el premio a un equipo que siguió buscando una salida incluso cuando el ambiente y el desarrollo del encuentro empujaban hacia la incertidumbre.
Ese tanto también subrayó una de las virtudes más reconocibles del Madrid: su capacidad para sostenerse en partidos sin guion cómodo y decidirlos con energía en el tramo final. La remontada no borra las dificultades ni convierte el encuentro en una exhibición, pero sí deja una conclusión inequívoca: el equipo encontró el golpe decisivo cuando más pesaba cada acción.
Vinicius, bajo examen y con la defensa de Mourinho
La actuación de Vinicius dejó otra conversación abierta. El brasileño, titular y capitán, volvió a ofrecer una versión discreta, con escasa influencia ofensiva y dificultades para desbordar. También quedó señalado en el repliegue de una de las acciones que permitió al AEK marcar. Su sustitución por Brahim en el minuto 81 puso fin a una noche en la que no logró imponer su desequilibrio habitual.
Mourinho salió en su defensa después del partido: dijo que Vinicius había jugado «muy aceptable», aunque no de forma extraordinaria, y extendió esa valoración al conjunto. Jorge Valdano juzgó benevolente el calificativo; Santi Cañizares, por su parte, sostuvo que al brasileño le pesa la distancia entre el estatus que se le atribuye y lo que consigue demostrar sobre el césped. La discusión no cambia el resultado, pero sí revela que el rendimiento del atacante es ya un asunto central alrededor del equipo.
Pleno europeo y una advertencia útil
El triunfo dejó al Real Madrid con doce puntos tras cuatro jornadas de la fase liga, en la segunda posición y empatado con el PSG en puntuación. Es una situación privilegiada para aspirar a la clasificación directa, aunque el partido de Atenas funciona también como aviso: sumar no siempre significa controlar, y la jerarquía exige corregir las grietas que el rival logró explotar.
En Fútbol al Día, la lectura queda entre la celebración y la exigencia. El Madrid se llevó el botín gracias al empuje final de Valverde, mientras el AEK confirmó que podía incomodarlo y obligarlo a defenderse. La victoria fortalece la campaña europea blanca; el rendimiento, especialmente el de Vinicius y la respuesta colectiva ante los ataques locales, deja trabajo pendiente para Mourinho.
Publicidad
Publicidad