
Lamine Yamal: «Mi forma de jugar es mi argumento más fuerte» para el Balón de Oro
El extremo del FC Barcelona reivindica su estilo como principal argumento para aspirar al Balón de Oro, explica su mentalidad competitiva y asegura que continúa trabajando para mejorar todos los aspectos de su juego.
Lamine Yamal afronta el debate por el Balón de Oro con ambición, pero también con la convicción de que todavía tiene margen para seguir creciendo. En una entrevista concedida a L'Équipe en la Ciutat Esportiva Joan Gamper, el extremo del FC Barcelona explicó qué considera que le diferencia, cómo interpreta la competencia por el premio y de qué manera trabaja para ampliar sus recursos sobre el campo.
A sus 19 años, el futbolista no reduce sus argumentos a los goles, los títulos o las estadísticas. Su principal reivindicación pasa por la forma en la que juega y por la capacidad de generar interés en quienes ven sus partidos.
El estilo como principal argumento
«Mi forma de jugar es mi argumento más fuerte y lo que me hace diferente», afirmó Lamine Yamal al ser preguntado por sus opciones de ganar el Balón de Oro. El jugador entiende que el galardón debe reconocer al futbolista diferente, aquel que ofrece algo especial y por cuya presencia un espectador puede decidirse a ver un partido.
Yamal considera que el premio no depende únicamente de la cantidad de goles. Al hablar de sus referentes, citó a Lionel Messi y Ronaldinho, dos jugadores que, en su opinión, representan esa capacidad de hacer disfrutar y sonreír al público. Su planteamiento no consiste en desvincular el premio del rendimiento, sino en defender que su manera de interpretar el fútbol también debe formar parte del análisis.
El extremo azulgrana también concedió importancia al rendimiento colectivo. A su juicio, el mejor jugador debe ayudar a que su equipo gane, porque los éxitos del conjunto permiten que todos sus integrantes destaquen más. En ese contexto, mencionó los títulos conseguidos con el Barça y el Mundial ganado con su selección como elementos que refuerzan su candidatura. Aun así, insistió en que su forma de jugar constituye su argumento principal.
Trabajo constante para seguir creciendo
La ambición de Yamal no se limita al reconocimiento individual. El futbolista explicó que continúa trabajando para mejorar incluso cuando la sesión de entrenamiento ya ha terminado. La juventud, señaló, le permite aprender y seguir incorporando recursos a su juego.
Entre los aspectos en los que está incidiendo mencionó los tiros libres, una faceta en la que reconoce que todavía tiene margen de mejora. También trabaja la finalización y el resto de elementos que el entrenador identifica como susceptibles de perfeccionamiento. «En realidad, trabajo todos los aspectos», resumió.
El jugador aseguró que disfruta jugando al fútbol y que no vive esas tareas como una carga. Su objetivo es convertirse en un futbolista más completo sin perder las características que le han permitido destacar. La evolución, en su caso, combina el talento ofensivo con la voluntad de añadir soluciones y responder a las exigencias del máximo nivel.
La derrota como aprendizaje
La experiencia ocupa otro lugar relevante en su proceso de maduración. Yamal recordó que ganar una Eurocopa a la primera puede transmitir la sensación de que el fútbol es sencillo, pero que la dificultad se percibe de otra manera cuando se disputa la Champions con el Barcelona. A esa exigencia añadió el aprendizaje que proporciona la derrota.
«Creo que se aprende más de la derrota que de la victoria», afirmó. El futbolista considera que esas experiencias le han permitido crecer en el plano deportivo y madurar cada año. También explicó que se ve más evolucionado como jugador que como persona y se definió como «un chaval todavía».
En esa misma línea interpretó su segundo puesto en la última gala del Balón de Oro. Yamal lo calificó como un logro, especialmente por haberlo conseguido a los 18 años, y aseguró que nunca lo vivió como una frustración. No terminar primero, explicó, le sirve como estímulo para trabajar más y tratar de alcanzar el triunfo en futuras ediciones.
El ganador fue Ousmane Dembélé, una decisión que Yamal aceptó y valoró de forma positiva. Destacó que el francés había firmado una temporada extraordinaria, había ganado la Liga de Campeones y contaba también con la experiencia como un factor relevante. El jugador azulgrana aseguró que se alegró por él y subrayó que merecía el reconocimiento.
Seguridad, naturalidad y exposición pública
La personalidad competitiva de Yamal quedó reflejada en el ejemplo que utilizó para explicar su mentalidad. Aseguró que nunca duda y contó que, incluso si tuviera que enfrentarse a Michael Phelps en una carrera de natación, le diría que va a ganar aunque supiera que las posibilidades reales fueran mínimas.
Esa seguridad ha provocado que algunas personas le consideren arrogante, una etiqueta que el futbolista rechaza. Yamal explicó que intenta expresarse con naturalidad y decir lo que piensa sin recurrir a respuestas artificiales. En su opinión, algunas de sus declaraciones se interpretan como arrogantes porque no todo el mundo está acostumbrado a escuchar respuestas tan directas.
También aseguró que con el tiempo ha aprendido a aislarse de los rumores y las polémicas que considera falsos. Cuando era más joven no entendía por qué se difundían informaciones sobre hechos que, según explicó, no había cometido. Ahora intenta mantener la concentración, entrenar y centrarse en el presente. «Lo bueno del fútbol es que, cada veinticuatro horas, la gente olvida lo que pasó el día anterior», señaló.
El futbolista añadió que procura llevar una vida normal dentro de las limitaciones propias de su profesión. Pasa tiempo con su familia, su novia y su hermano pequeño, y trata de salir cuando puede. Su discurso combina así la ambición de competir por los principales reconocimientos individuales con la conciencia de que todavía está construyendo su carrera.
