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España impone su pegada y supera a Chequia en el Tartiere
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España impone su pegada y supera a Chequia en el Tartiere

Por Redacción FútbolAlDía

La selección española venció por 3-1 a Chequia en el Tartiere. Rodri y Merino firmaron dos goles decisivos en un partido que ganó tensión con el tanto de Slama y una acción checa anulada.

Lamine agitó el partido desde el primer instante

España acudió al Tartiere con una idea clara: asumir la iniciativa y encontrar pronto caminos hacia el área checa. Lamine Yamal encarnó ese propósito desde el comienzo. Su presencia dio energía al ataque y obligó a la defensa visitante a estar pendiente de sus movimientos, una amenaza que ayudó a estirar el campo y a abrir espacios para sus compañeros.

La selección no convirtió ese impulso inicial en un trámite. Chequia resistió y trató de mantenerse dentro del encuentro, mientras España buscaba combinar el desequilibrio individual con una circulación capaz de desordenar el bloque rival. El partido exigía paciencia además de talento: cada avance español debía superar una defensa que no quería conceder una noche cómoda en Oviedo.

Rodri abrió el camino, pero Chequia no se rindió

Rodri encaminó la victoria y puso en valor una de las virtudes de España: la capacidad de encontrar soluciones también desde el centro del campo. Su gol dio forma a la superioridad española, aunque no apagó la respuesta checa ni resolvió el pulso. El encuentro conservó tensión, y el tanto de Slama devolvió a Chequia al partido y obligó a los locales a sostener su plan bajo presión.

Ese giro recordó que dominar no equivale a controlar todos los riesgos. España necesitaba recuperar el orden, cuidar la posesión y evitar que la incertidumbre transformara el duelo en un intercambio de nervios. La reacción visitante elevó el valor de cada disputa y puso a prueba la madurez de un equipo que debía proteger su ventaja sin renunciar a atacar.

También pesó una acción checa que acabó anulada. Sin alterar el desenlace, esa jugada alimentó la sensación de que el partido seguía abierto y reforzó la exigencia sobre España. La selección tuvo que convivir con la amenaza, recomponerse y no dejar que un episodio concreto borrara el trabajo acumulado.

Merino remató la respuesta española

Cuando más necesario era convertir la iniciativa en tranquilidad, Mikel Merino sentenció el encuentro. Su intervención inclinó definitivamente la noche del lado español y puso el broche a una actuación en la que la insistencia tuvo recompensa. España 3 - 1 Chequia fue el resultado de un partido menos lineal de lo que podía sugerir la diferencia final: los locales encontraron pegada, pero debieron responder al empuje rival antes de cerrar la victoria.

El desenlace dejó una lectura colectiva. Lamine aportó electricidad desde el inicio; Rodri abrió una vía decisiva desde la medular, y Merino apareció para asegurar el triunfo cuando el duelo aún reclamaba firmeza. Chequia, por su parte, no se limitó a contemplar el dominio español: el gol de Slama y la acción anulada mantuvieron la presión y obligaron a los anfitriones a gestionar los momentos delicados.

La victoria fortalece a España en la Nations League y confirma la importancia de transformar el control en eficacia, especialmente cuando el rival encuentra una oportunidad para volver a meterse en la pelea. En el Tartiere, el equipo español no ganó por una noche sin sobresaltos, sino por su capacidad para absorberlos y responder. La celebración final tuvo así un matiz de alivio además de satisfacción: el marcador quedó asegurado, pero el camino exigió carácter.

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