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España convierte la noche de Sevilla en una exhibición ante Croacia
Internacional

España convierte la noche de Sevilla en una exhibición ante Croacia

Por Redacción FútbolAlDía

España desató su talento ofensivo en Sevilla, con Lamine Yamal como figura estelar, y derrotó a Croacia por 4-1 en una noche marcada por la presión, el juego entre líneas y la contundencia.

Lamine prende la mecha y España juega con ventaja emocional

España convirtió el Sánchez Pizjuán en el escenario de una demostración de autoridad. El 4-1 ante Croacia no fue únicamente una victoria amplia, sino la consecuencia de un plan que encontró muy pronto el camino para hacer daño: presión alta, circulación rápida y extremos capaces de atacar el espacio antes de que la defensa balcánica pudiera reorganizarse.

La primera gran sacudida llegó apenas superado el minuto y medio. Álex Baena detectó la llegada de Lamine Yamal hacia la banda, Fermín López dejó pasar la acción y el atacante del Barcelona apareció con la precisión y la frialdad que ya se han convertido en su sello. España golpeó pronto y, con ello, obligó a Croacia a jugar un partido distinto al que probablemente había preparado.

La selección de Luis de la Fuente no necesitó precipitarse. Su ventaja estuvo en la capacidad para alternar posesiones largas con aceleraciones verticales. Pedri encontró espacios entre líneas, Baena ayudó a conectar la medular con los costados y Lamine volvió a ser el factor diferencial cada vez que recibió con metros por delante.

La grieta que Croacia no logró cerrar

Croacia respondió y consiguió devolver incertidumbre al encuentro, pero su reacción no corrigió el problema principal: la distancia entre sus líneas. España encontró demasiadas veces el intervalo entre los centrocampistas y los defensas, mientras que los laterales podían avanzar sin quedar aislados. La selección balcánica defendió hacia atrás y llegó tarde a varias coberturas, una concesión especialmente peligrosa ante un rival con tanta calidad individual.

Slaven Bilic reconoció después el déficit de su equipo con una sinceridad poco habitual. «No me gusta la forma en la que defendimos», admitió el seleccionador croata, que también definió la noche como «un mal resultado y una mala impresión». Su diagnóstico coincidió con lo que había mostrado el césped: cuando Croacia entregó espacio, España lo convirtió en profundidad, desmarques y ocasiones de alto valor.

El conjunto español, además, no perdió estabilidad cuando el partido exigió paciencia. En lugar de entrar en un intercambio desordenado, mantuvo la estructura y volvió a cargar el juego sobre los costados. Esa serenidad fue decisiva para que el partido no se convirtiera en una sucesión de impulsos, sino en una exhibición progresiva del equipo local.

Pubill aparece donde se ganan los partidos

Marc Pubill firmó una de las imágenes de la noche. El lateral no se limitó a proteger su zona: interpretó cuándo abandonar la línea defensiva, atacó el área y convirtió en gol un centro extraordinario de Lamine Yamal. Su cabezazo confirmó que España estaba ganando el partido también en las segundas jugadas y en la llegada de sus hombres de atrás.

La actuación de Pubill tuvo valor táctico y simbólico. Táctico, porque su profundidad obligó a Croacia a retroceder todavía más y liberó espacios para que Lamine recibiera por dentro. Simbólico, porque reflejó la amplitud de recursos de una selección en la que los laterales ya no son simples piezas de contención. Baena aportó pausa y criterio, Fermín inteligencia en los movimientos y Pedri la pausa necesaria para elegir siempre el pase que más daño podía hacer.

En ese contexto, Lamine asumió el protagonismo absoluto. Marcó dos goles y repartió una asistencia, interviniendo directamente en buena parte de la producción ofensiva española. Ante TVE, el joven atacante resumió su mentalidad con una frase reveladora: «Hay que salir enchufados desde el principio y nos están saliendo las cosas». También celebró conocer los movimientos de Dominik Livakovic por coincidir con él en el Barcelona, una familiaridad que volvió a jugar a su favor.

Una noche que refuerza el pulso de España

El tramo final confirmó la superioridad española y acabó fijando el marcador oficial en España 4 - 1 Croacia. La diferencia no nació de un episodio aislado, sino de la suma de una presión bien coordinada, una circulación más limpia y una pegada que castigó cada desajuste croata. España supo acelerar cuando encontró campo y protegerse con balón cuando necesitó enfriar la respuesta visitante.

Para De la Fuente, la noche deja una conclusión especialmente valiosa: el equipo puede dominar desde registros distintos sin perder identidad. Hay talento para atacar en estático, velocidad para correr y una estructura suficientemente sólida para resistir los momentos de respuesta del rival. La actuación de Lamine vuelve a situarlo en el centro de la conversación internacional, pero el triunfo también reivindica el crecimiento de jugadores como Pubill y Baena.

En términos clasificatorios, la victoria fortalece la posición de España en el grupo y eleva su margen de confianza para lo que resta de la Nations League. Croacia, en cambio, deberá corregir con urgencia su comportamiento defensivo. Bilic lo resumió con claridad: «Si les das tanto espacio, te castigarán». En Sevilla, España no perdonó ninguno de los espacios que encontró.

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