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El Levante rescata un empate de locura ante un Sevilla que se derrumbó
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El Levante rescata un empate de locura ante un Sevilla que se derrumbó

Por Redacción FútbolAlDía

Levante UD y Sevilla FC firmaron un 3-3 en el Ciutat de València. El empuje granota y un desenlace desatado neutralizaron el dominio sevillista y castigaron la falta de control visitante.

El Sevilla encontró espacios donde el Levante buscaba salida

El 3-3 entre Levante UD y Sevilla FC, disputado el 12 de octubre en el Ciutat de València, fue mucho más que un intercambio de golpes: enfrentó la superioridad sevillista en el centro del campo con una resistencia granota que nunca dejó de creer. El equipo de Luís Castro quiso progresar desde atrás, pero la presión visitante y la capacidad de Fofana, Agoumé y Kochorashvili para ganar terreno cerraron los caminos interiores y obligaron al Levante a asumir riesgos.

Robbie Ure aprovechó un error en la entrega del joven Ifeanyi Ndukwe para adelantar al Sevilla en el minuto 13. El delantero escocés superó a Ryan y convirtió la pérdida en un castigo inmediato. El tanto reforzó el plan visitante: recuperar, correr y atacar los espacios antes de que la defensa local pudiera reorganizarse. Al Levante le costaba enlazar pases y apenas inquietó antes del descanso con un disparo lejano de Dela. En el otro lado, Ure y Miguel Sierra también encontraron oportunidades para ampliar la ventaja.

Correia golpeó, pero el Levante cambió la energía

La reanudación mantuvo el guion durante unos minutos. Miguel Sierra estrelló un balón en el larguero y, poco después, una acción combinada terminó con Félix Correia rematando en el área tras un cabezazo hacia atrás de Ure. La jugada fue revisada por el VAR antes de que se validara el tanto. El Sevilla parecía tener el encuentro bajo control, con sus centrocampistas imponiéndose en las disputas y el Levante demasiado lejos de la portería.

Castro movió el banquillo y buscó activar el ataque con Thiago Fernández y Petar Ratkov. El cambio de energía fue evidente: Iván Romero remató una pelota que rozó en Kike Salas y acercó al Levante a la pelea. La grada se encendió y el equipo local encontró una vía más directa para atacar. Roger Brugué tuvo dos opciones que obligaron a intervenir a Vlachodimos, señales de que el partido ya no se jugaba únicamente al ritmo sevillista.

Un descuento que rompió cualquier guion

El tramo final convirtió la resistencia granota en asedio. Dela empató en el minuto 92 con un disparo potente que hizo estallar el estadio, pero el Sevilla reaccionó de inmediato: Isaac Romero culminó una contra con un zurdazo que devolvió la ventaja a los visitantes. Su celebración ante la grada terminó además con una segunda amonestación y la expulsión, un episodio que elevó todavía más la tensión y dejó al conjunto andaluz en inferioridad.

Con el partido abierto y cada balón dividido convertido en una amenaza, el Levante insistió hasta el último instante. Ndukwe, el mismo central cuyo error había facilitado el primer gol sevillista, apareció en el área y aprovechó una serie de rebotes para firmar el empate definitivo. Su respuesta resumió la noche: un fallo temprano no le apartó del partido y acabó siendo decisivo en el área contraria.

La mentalidad granota, frente a la deuda sevillista

Tras el encuentro, Luís Castro defendió que la mentalidad de su equipo era «algo innegociable» y destacó que sus jugadores siguieron creyendo incluso cuando el Sevilla volvió a ponerse por delante. También respaldó a Ndukwe, al que señaló como un futbolista joven capaz de aprender de un error sin esconderse después. El punto tuvo un valor especial para el Levante, que evitó caer en puestos de descenso, mientras que el Sevilla dejó escapar una victoria que parecía encarrilada.

El empate retrató dos problemas y una virtud. El Levante concedió demasiado cuando el Sevilla encontró superioridad y profundidad, pero respondió con valentía al cambiar el ritmo y cargar el área. El conjunto visitante, en cambio, mostró recursos para castigar las pérdidas y lanzar transiciones, aunque no supo proteger su ventaja ni administrar un final caótico. En el Ciutat, la convicción local sobrevivió a cada golpe y convirtió un partido que parecía escaparse en un 3-3 inolvidable.

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