
El Levante castiga los errores del Athletic y toma aire en el Ciutat
El Levante UD venció al Athletic Club por 3-1 en un duelo decidido por la eficacia granota ante los fallos visitantes. El doblete de Roger Brugué abrió una brecha que ni el penalti de Berenguer ni la pelea rojiblanca lograron cerrar.
El Athletic tuvo el balón; el Levante, el instinto
El Ciutat de València recibió un partido aplazado que ambos necesitaban, pero durante los primeros compases pareció que el Athletic había llegado con el plan más claro. El equipo de Edin Terzic se adueñó de la posesión, buscó amplitud por las bandas y puso a prueba a Ryan con las aproximaciones de Rincón y Berenguer. El Levante, en cambio, esperó su momento, dispuesto a convertir cada recuperación en una vía de escape.
La diferencia no estuvo en quién acumuló más balón, sino en quién supo transformar los errores del rival en daño inmediato. Cuando los granotas ajustaron la presión y encontraron espacios en la salida rojiblanca, el partido cambió de dueño. Roger Brugué abrió la cuenta tras una acción confusa en el área y, apenas dos minutos después, volvió a aparecer para aprovechar un rechace de Unai Simón. Dos golpes fulminantes que desarmaron el control visitante y dejaron al Athletic obligado a remar contra el encuentro.
El segundo tanto retrató el problema que más tarde resumiría Terzic: una pérdida en la medular, una transición mal defendida y demasiada pasividad para proteger el área. El doblete de Brugué no fue solo una recompensa a su oportunismo; también evidenció la eficacia del Levante al atacar los espacios que dejaba el rival. Antes del descanso, Toljan pudo ampliar la ventaja, mientras el Athletic trataba de recomponerse sin encontrar una respuesta clara.
La reacción rojiblanca encontró una puerta
Terzic movió el banquillo al descanso con la entrada de Iñaki Williams y Canales. El Athletic ganó energía y empujó al Levante hacia su campo, aunque le costó convertir esa iniciativa en ocasiones limpias. Rincón insistió por la derecha y Berenguer siguió siendo el visitante más incisivo, capaz de dar sentido a los ataques y de buscar compañeros con centros diagonales.
La insistencia tuvo premio cuando Maroan se adelantó a Olasagasti dentro del área y el árbitro, tras revisar la acción en el VAR, señaló penalti. Berenguer asumió la responsabilidad y batió a Ryan con un lanzamiento engañoso. El gol devolvió tensión a la tarde y confirmó que el Athletic, pese a su mal inicio, aún tenía argumentos para buscar la remontada.
Pero el impulso quedó seriamente condicionado por la expulsión de Aymeric Laporte. El central derribó a Requena cuando el levantinista se marchaba hacia la portería; la revisión no cambió la decisión. Con un hombre menos, los rojiblancos debían atacar sin perder el equilibrio, una ecuación cada vez más difícil ante un Levante que encontró espacios para defender hacia delante y salir con peligro.
Brugué encendió la tarde; Etta Eyong la cerró
El doblete convirtió a Brugué en el protagonista de una victoria construida desde la lectura de los momentos. Sus goles premiaron la presión local y castigaron la fragilidad de una defensa que no logró despejar ni cerrar el área con autoridad. En el otro extremo, Berenguer sostuvo buena parte de la amenaza visitante y fue quien mantuvo viva la esperanza rojiblanca desde los once metros.
El Athletic no dejó de intentarlo con diez. Nico Williams entró en el tramo final y los visitantes buscaron una última aceleración, pero el Levante resistió y esperó su oportunidad. Ya en el tiempo añadido, Etta Eyong recogió un rechace de Simón y sentenció. El marcador oficial, Levante UD 3-1 Athletic Club, reflejó la diferencia entre el empuje y la contundencia: los bilbaínos habían comenzado mejor, pero pagaron sus pérdidas y no pudieron sostener la reacción.
Terzic reconoció después que su equipo pasó de controlar el partido a perseguir el resultado, y lamentó que los errores en la medular facilitaran los goles. Iñaki Williams, por su parte, habló en zona mixta también de otro asunto que había agitado el entorno rojiblanco: pidió que ciertas cuestiones familiares no se expusieran fuera de ese ámbito y subrayó que Nico había decidido seguir en el Athletic. La derrota añadió urgencia a la próxima cita liguera para un equipo que encadenaba varios partidos sin ganar.
Para el Levante, el triunfo supuso aire en la clasificación: alcanzó los diez puntos y subió a la undécima posición, mientras el Athletic se quedó con nueve y en el decimotercer puesto. Más que una victoria por el marcador, fue una victoria por el modo: paciencia para soportar el dominio inicial, agresividad para castigar dos fallos consecutivos y temple para cerrar el partido cuando el rival aún buscaba una salida.