
El Barça se sacude las dudas con un vendaval de seis goles ante el Alavés
El Barcelona arrolló al Deportivo Alavés por 6-1 en el Camp Nou: un ataque veloz, el doblete de Raphinha y la pegada de Lamine Yamal marcaron una noche de desquite y dieron aire a Flick.
Una defensa de emergencia, un plan de ataque
Hansi Flick tenía motivos para mirar con cautela la visita del Alavés. A las bajas en defensa se sumaba la necesidad de gestionar esfuerzos antes de una semana exigente, pero el técnico azulgrana respondió con una apuesta valiente: Frenkie de Jong, centrocampista, ocupó el eje de la zaga, mientras Brian Fariñas, también formado como medio, debutó en el lateral derecho. No eran soluciones de manual; sí una declaración de intenciones. Con una defensa reconstruida sobre la marcha, el Barça eligió protegerse atacando.
La idea fue someter al rival con circulación rápida, amplitud y presión tras pérdida. Pedri dio sentido a los avances y Fermín López conectó el juego con una energía que desbordó al conjunto vitoriano. En una combinación colectiva, el canario encontró al andaluz y este dejó el balón servido para que Raphinha abriera la cuenta. El gol resumió el plan: pocos toques, desmarques coordinados y llegada al área con ventaja.
Raphinha y Fermín prendieron la mecha
El Alavés tuvo una oportunidad clara para responder, pero Rebbach no acertó en su remate desde una posición favorable. Fue una advertencia que no alteró el guion. Fermín amplió la renta con un centro-chut envenenado y Raphinha volvió a aparecer, esta vez después de una recuperación alta del propio Fermín. La presión azulgrana no solo recuperaba la pelota: la convertía de inmediato en ocasiones.
Lamine Yamal también encontró premio a su insistencia. Tras obligar a intervenir a Sivera, el extremo ajustó un zurdazo desde fuera del área y prolongó la exhibición ofensiva antes del descanso. El encuentro quedó muy condicionado por la eficacia local y por la dificultad del Alavés para sostener la posesión cuando el Barça aceleraba. La distancia en el marcador no borraba el valor de las decisiones de Flick: De Jong sacó el balón con limpieza y Fariñas se entendió con Lamine en la banda, dando estabilidad a dos apuestas que llegaban rodeadas de incertidumbre.
Flick administra; Lamine vuelve a golpear
Con el partido encarrilado, el Barcelona pudo dosificar a Pedri y mover el banquillo sin renunciar a la amenaza. El Alavés intentó ajustar su estructura tras el descanso, pero siguió persiguiendo el balón y sin encontrar continuidad para instalarse en campo contrario. El Barça bajó por momentos el ritmo, aunque conservó la capacidad de hacer daño cada vez que recuperaba.
Una presión de Gabriel Jesus permitió que Lamine Yamal recibiera en profundidad y resolviera con una sutil definición. La jugada necesitó revisión arbitral antes de que el tanto subiera al marcador. Más tarde, Anthony Gordon aprovechó un envío de Rodri y superó a Sivera con una vaselina, una aparición inmediata que añadió otra firma a la noche. Mariano Díaz marcó para el Alavés tras interceptar un pase atrás, pero el descuento no cambió la dimensión del triunfo: FC Barcelona 6 - 1 Deportivo Alavés.
Desquite y respuesta para Flick
El resultado fue también una respuesta emocional después de los tropiezos recientes ante Paris Saint-Germain y Real Madrid. El Barça recuperó el liderato de LaLiga, según el balance de la jornada, y Flick alcanzó su victoria número cien al frente del equipo en 131 partidos. La cifra refuerza el peso de una noche en la que, además de goles, el entrenador encontró soluciones en una defensa de circunstancias.
Quique Sánchez Flores, por su parte, asumió la responsabilidad de la derrota y lamentó que su equipo no aplicara la agresividad necesaria para incomodar al Barcelona. El Alavés acumulaba siete jornadas ligueras sin ganar, una racha que el técnico pidió dejar atrás cuanto antes. En el Camp Nou, la distancia entre ambos estuvo en la intensidad de la presión, la precisión de las combinaciones y la capacidad azulgrana para castigar cada desajuste. Flick arriesgó con su pizarra; el equipo respondió con una goleada que devuelve confianza y autoridad al Barça.
