El entrenador azulón criticó los errores defensivos ante el Lugano y reiteró que había advertido desde mayo de las dificultades para afrontar una temporada con partidos cada tres días.
El Getafe perdió por 2-5 ante el Lugano en el Coliseum en un encuentro que dejó a José Bordalás especialmente crítico con la respuesta defensiva de su equipo. El técnico censuró los goles encajados y la facilidad con la que el rival encontró espacios, pero también volvió a poner el foco en la composición de la plantilla y en su capacidad para afrontar la exigencia de la temporada.
Errores que marcaron el partido
Bordalás describió una actuación con «muchos errores a nivel defensivo» y «una fragilidad enorme». En particular, señaló los problemas para contener los balones a la espalda y para fijar las marcas. El Lugano dio la vuelta al marcador con rapidez y anotó dos goles en seis minutos, una secuencia que el entrenador consideró especialmente preocupante. También afirmó que el Getafe pudo haber encajado más tantos.
«No podemos encajar cinco goles y pensar que no pasa nada», dijo el técnico, que rechazó la imagen ofrecida por el equipo. Su malestar no se limitó a la defensa: aseguró que no se quedaba con nada de la actuación y expresó su enfado por el resultado. En su opinión, la derrota no debía tratarse como un episodio sin importancia.
El entrenador comparó el nivel del rival con el de la competición española y afirmó que el Lugano «sería de Segunda División en España». La frase acompañó su reproche por los cinco goles recibidos, aunque el análisis del encuentro también incluyó una crítica directa al rendimiento de sus jugadores.
Una advertencia que, asegura, hizo en mayo
La situación de la plantilla fue otro de los ejes de la comparecencia. Bordalás sostuvo que ya había avisado desde mayo de que la temporada sería «muy difícil» por la sucesión de partidos cada tres días. A su juicio, el equipo no cuenta con efectivos suficientes para responder a ese calendario y a las competiciones que debe disputar.
El técnico calificó la plantilla de «descompensada» y afirmó que no da para afrontar tres competiciones. También rechazó que plantear esa crítica tras una derrota fuese oportunista: aseguró que había expuesto su preocupación antes del partido ante el Lugano. «Se ha demostrado que no tenemos plantilla para ello», resumió sobre la exigencia de jugar cada pocos días.
Malestar por las promesas y por los cambios
Bordalás expresó además su descontento con lo que, según sus palabras, se había prometido sobre la configuración del equipo. «Me siento engañado porque no se ha cumplido lo que se ha prometido año a año», declaró. A continuación, recordó su vínculo con el Getafe y su afición, aunque describió la situación como «muy enojosa».
Al referirse a sus decisiones durante el encuentro, sostuvo que lo sucedido permitía entender por qué no hizo cambios. No anunció medidas ni detalló qué modificaciones habría querido realizar. Sí cerró su intervención con una frase que reflejó su frustración por el resultado y las circunstancias del equipo: «Como entrenador no merezco esto».
La comparecencia dejó así dos reproches diferenciados: la falta de solidez que mostró el Getafe sobre el césped y las limitaciones que Bordalás atribuye a la plantilla. El técnico vinculó ambos asuntos a la derrota, sin restar importancia a los errores cometidos durante el partido.
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