
El Villarreal remonta en Mestalla y deja al Valencia sin premio
El Villarreal se impuso por 1-2 en Mestalla tras remontar el penalti de Pepelu con los goles de Alex Freeman y Georges Mikautadze, decisivo en el tiempo añadido. Las expulsiones y la lesión de Otorbi marcaron una noche de máxima tensión.
El Valencia resistió, pero no consiguió cambiar el guion
El Villarreal llevó la iniciativa desde el comienzo y encontró amplitud para buscar la portería de Dimitrievski. Buchanan e Ilias Akhomach amenazaron por las bandas, mientras Pape Gueye probó desde la frontal. El Valencia, con dificultades para sostener la posesión, trató de responder con salidas rápidas y con Dani Raba como vía para atacar los espacios. La lesión de David Otorbi, que tuvo que abandonar el campo en camilla, alteró pronto los planes locales y añadió preocupación a una tarde que ya exigía mucho al equipo de Javier Aguirre.
La diferencia entre el dominio visitante y el marcador la abrió una acción dentro del área. Raba cayó tras un contacto con Renato Veiga y, después de revisar la jugada en el monitor, el árbitro señaló penalti. Pepelu asumió la responsabilidad y convirtió la ocasión, pese a que Gulácsi adivinó la dirección del lanzamiento. El tanto dio aire al Valencia, que encontró algo más de confianza, aunque el Villarreal mantuvo el control territorial. Antes del descanso, los locales llegaron a celebrar una acción de Tárrega, invalidada por fuera de juego de Raba, y también dispusieron de aproximaciones para ampliar su ventaja.
Freeman reactivó la insistencia amarilla
La reanudación confirmó que el Villarreal no pensaba apartarse de su plan. Gueye volvió a probar desde lejos y Gerard Moreno buscó el remate tras un córner; en el otro lado, Gayà obligó a Gulácsi a intervenir con una volea. El Valencia alternaba momentos de repliegue con intentos de salir al espacio, pero le costaba encadenar posesiones largas y alejar el juego de su área.
El empate nació de una acción por la izquierda: Cardona dobló a Moleiro, alcanzó la línea de fondo y puso un centro que Alex Freeman atacó con determinación. El lateral apareció en el área para conectar de cabeza y devolver al Villarreal a un partido que había dominado sin traducir con suficiente frecuencia esa superioridad en ocasiones claras. El gol cambió el pulso del encuentro: los visitantes ganaron seguridad y el Valencia tuvo que decidir entre protegerse o buscar una respuesta que necesitaba ante su público.
Las expulsiones elevaron la temperatura
El tramo final quedó condicionado por la tensión y por dos expulsiones. Una acción de Pape Gueye dejó a Gayà con una brecha en el rostro; tras revisar las imágenes, el colegiado expulsó al centrocampista del Villarreal. Con ventaja numérica, el Valencia avanzó líneas y trató de aprovechar los minutos restantes. Tárrega tuvo una opción de cabeza y Hugo Duro buscó el remate, pero el equipo no logró convertir ese empuje en una ocasión decisiva.
La segunda expulsión devolvió el equilibrio numérico: Harvey Elliott, que ya había sido amonestado por protestar, vio la segunda amarilla poco después. El Valencia perdió así parte del impulso con el que intentaba inclinar el desenlace, mientras el Villarreal encontró más espacio para atacar. Pepelu resumió después la frustración local al lamentar que «no se te puede ir un partido en el 93» y reconoció que la necesidad de ir hacia delante había dejado al equipo desprotegido.
Mikautadze castigó el último riesgo
Cuando el empate parecía cerca, el Villarreal encontró el espacio que llevaba buscando. Una asistencia en profundidad dejó a Georges Mikautadze en disposición de encarar a Tárrega; el delantero superó a su marcador y batió a Dimitrievski en el tiempo añadido. La respuesta amarilla nació de una transición rápida, precisamente el tipo de ataque que el Valencia había quedado expuesto a conceder al adelantar sus líneas.
Así quedó sellado el Valencia CF 1 - 2 Villarreal CF: una victoria de carácter para los visitantes, que sostuvieron su idea después de encajar y no confundieron insistencia con precipitación. Íñigo Pérez rechazó atribuir el desenlace a la suerte y destacó la capacidad de reacción de sus futbolistas. Para el Valencia, el golpe fue doble: se le escapó una noche que había logrado encauzar y Javier Aguirre prolongó su espera por una victoria desde su llegada al banquillo. Pepelu, elegido mejor jugador del encuentro, pidió seguir creciendo, pero el final volvió a dejar una advertencia concreta: el empuje no basta si cada avance deja la espalda abierta.
