El Racing se impuso por 2-1 al Espanyol en El Sardinero, donde respondió con carácter al tanto visitante y culminó la remontada con Zabiri. La polémica revisión de una posible mano marcó también una tarde que deja a los pericos en puestos de descenso.
El Racing propone; el Espanyol espera su momento
El Sardinero fue escenario de un duelo de necesidades y nervios, resuelto por la insistencia local y el oportunismo de Zabiri. El Real Racing Club de Santander venció por 2-1 al RCD Espanyol de Barcelona y convirtió una tarde que se había torcido en un triunfo de enorme valor anímico y clasificatorio. Los cántabros asumieron la iniciativa que les exigía jugar en casa; enfrente, el equipo de Manolo González se ordenó atrás, dispuesto a encontrar espacios en las transiciones o a sacar partido de la pelota parada.
Durante buena parte de la primera mitad, ese plan visitante dificultó la circulación racinguista. El Espanyol fue ganando comodidad con el balón y equilibró el desarrollo, aunque las ocasiones claras tardaron en aparecer. La más peligrosa de ese tramo nació de una combinación entre Zabiri y Andrés Martín: Canales recibió en posición franca y obligó a Fortuño a intervenir con una gran parada, sacando la pierna para sostener a los suyos.
El encuentro también tuvo su capítulo de controversia antes del descanso. El VAR revisó una posible mano de Pablo Ramón dentro del área, pero la acción no terminó en penalti al apreciarse una falta previa de Roberto Fernández sobre Belocian. Una decisión discutida en un partido en el que cada detalle pesaba, aunque el desenlace acabaría decidiéndose por la respuesta de los equipos tras el paso por vestuarios.
Un golpe visitante que no apagó la reacción cántabra
El Racing salió con más energía en la segunda parte y comenzó a alcanzar con mayor claridad el área de Fortuño. Sin embargo, cuando los locales parecían crecer, el Espanyol encontró el espacio que buscaba: después de un córner racinguista, los visitantes lanzaron una contra con varios efectivos y Javi Hernández puso el balón en el corazón del área para que Edu Expósito definiera.
La reacción local fue inmediata en intención y sostenida en ejecución. Lejos de perder el orden o precipitarse, el Racing siguió apretando y encontró el empate siete minutos después. Belocian recogió un rechace en la frontal y conectó un disparo cruzado, potente, que sorprendió al guardameta perico. Más que una acción aislada, el tanto expresó el cambio de pulso: el equipo cántabro había aceptado el golpe y volvió a llevar el partido hacia el terreno de la presión y la insistencia.
Zabiri convierte el empuje en tres puntos
Con el empate, el Racing no se conformó. Insistió en cargar el área y encontró premio a cinco minutos del final, en una jugada embarullada tras un saque de esquina. Zabiri estuvo atento a la segunda acción, metió la puntera y culminó la remontada. Fue su octavo tanto de la temporada liguera, una cifra que confirma el peso decisivo del delantero marroquí en un equipo que necesitaba convertir su empuje en puntos.
El Espanyol se volcó en los instantes finales en busca de una respuesta, pero esta vez los locales defendieron con firmeza y protegieron su ventaja. La diferencia estuvo en la capacidad racinguista para rehacerse después del golpe visitante y seguir atacando sin descomponerse; también, en la eficacia de Zabiri dentro del área cuando el encuentro entraba en su tramo definitivo.
Respiro para Santander, más presión para Manolo González
El resultado ofrece aire al Racing en la pelea por alejarse de la zona comprometida y prolonga las dificultades de un Espanyol que cae a puestos de descenso. Para Manolo González, la derrota añade presión en un momento delicado: su equipo había encontrado una vía para castigar al rival, pero no logró contener la reacción ni cerrar los espacios en el área cuando más importaba.
Entre las notas individuales, Pablo García volvió a participar desde el banquillo y dispuso de 23 minutos. Estadio Deportivo había descrito su papel reciente en el Racing como el de un revulsivo, después de un inicio con más presencia en el once; su intervención ante el Espanyol se produjo dentro de ese contexto, sin alterar el protagonismo de una remontada que se decidió con la pegada de Belocian y, sobre todo, con el instinto de Zabiri. En El Sardinero, el Racing encontró algo más que un triunfo: una respuesta de carácter ante la adversidad.