Suecia se queda sin aliento: Grecia arruina su fiesta en el último suspiro (2-2)
La selección sueca, con la victoria al alcance, vio cómo su preparación para el Mundial 2026 se empañaba con un empate agónico ante Grecia, un rival que les recordó que en el fútbol nada está escrito hasta el pitido final.
El estadio Friends Arena de Solna, testigo habitual de los sueños de una nación futbolera, se vistió de decepción en el minuto 95. Suecia, que había dominado gran parte del encuentro y soñaba con cerrar su preparación para el Mundial 2026 con una victoria contundente, se topó con la realidad griega: un equipo rocoso, incansable y letal en los detalles. Giorgos Masouras, el verdugo de la noche, emergió de las sombras para igualar el marcador (2-2) y dejar a los suecos con un sabor agridulce en la boca. Graham Potter, el estratega inglés al frente del combinado nórdico, tendrá que revisar con lupa este partido si quiere evitar sustos mayores en la fase de grupos del torneo.
El inicio del encuentro fue prometedor para los locales. Kostas Tsimikas, lateral izquierdo del Liverpool, abrió el marcador en el minuto 10 con un zurdazo preciso tras una jugada por la banda. Sin embargo, la respuesta sueca no se hizo esperar. Viktor Gyökeres, el delantero del Sporting de Lisboa y figura clave en el ataque de Potter, igualó el marcador en el 53' con un potente disparo de falta que se coló por la escuadra. El gol, además de su belleza, tenía un significado especial para el ariete: llegaba tras la amarga derrota de su exequipo, el Arsenal, en la final de la Champions ante el PSG. ¿Un presagio de redención?
El partido parecía encarrilado para los suecos cuando Taha Ali, recién ingresado, asistió con maestría a Gustav Nilsson para que este marcara el 2-1 en el 69'. El estadio estalló, la confianza crecía y el banquillo sueco respiraba aliviado. Pero el fútbol, ese deporte cruel y fascinante, tenía otros planes. En el minuto 95, cuando el árbitro ya consultaba su reloj, Masouras aprovechó un rechace defensivo para batir a Karl-Johan Johnsson con un remate cruzado. El silencio se apoderó de las gradas, mientras los griegos celebraban como si hubieran ganado la lotería. Un empate que sabe a derrota para Suecia.
Este resultado deja más dudas que certezas de cara al debut mundialista de Suecia el próximo 14 de junio ante Túnez. El equipo de Potter, que había mostrado destellos de brillantez en la derrota ante Noruega (1-3) en su primer amistoso, vuelve a evidenciar sus carencias defensivas y su falta de contundencia en los minutos finales. ¿Es la Suecia de 2026 un equipo de papel? Con rivales como Países Bajos y Japón en la fase de grupos, no hay margen para errores. El tiempo dirá si este tropiezo fue un aviso o el preludio de una eliminación prematura. Una cosa es segura: el fútbol griego, ese eterno rival incómodo, sigue siendo un hueso duro de roer.
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