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Riazor vibra: La Roja escribe su último capítulo en casa antes del sueño mundialista
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Riazor vibra: La Roja escribe su último capítulo en casa antes del sueño mundialista

Por Redacción FútbolAlDía Publicado el jueves, 4 de junio de 2026, 15:12

La Selección Española despide su tierra con un amistoso ante Irak en A Coruña, donde la ilusión y los debuts se mezclan con la presión de un Mundial que ya asoma en el horizonte.

El estadio de Riazor, testigo de innumerables gestas del Deportivo de La Coruña, se prepara para albergar este martes un encuentro que trasciende lo deportivo. La Selección Española, dirigida por Luis de la Fuente, afronta su último compromiso en suelo patrio antes de emprender el vuelo hacia Chattanooga, donde comenzará su aventura en el Mundial de 2026. Más que un simple amistoso, este partido ante Irak es un ritual de despedida, una última oportunidad para afinar detalles y, sobre todo, para que la afición se funda en un abrazo colectivo con sus héroes antes de la gran cita. La ciudad herculina, convertida en epicentro del fútbol español por una noche, bulle con una mezcla de nerviosismo y esperanza. Las fan zones se llenan de banderas rojigualdas, y la marcha desde la plaza de María Pita hasta el estadio promete ser un espectáculo de pasión desbordada. No es para menos: España llega a este encuentro con la etiqueta de favorita, un equipo joven pero maduro, y una generación de futbolistas que ha devuelto la sonrisa a una afición sedienta de gloria.

Sin embargo, este partido también es un espejo de dos realidades. Por un lado, los titulares indiscutibles —como Rodri, Pedri o Morata— llegan con la misión de afinar su maquinaria antes del debut mundialista el próximo 15 de junio. De la Fuente ha sido claro: "Si sigue todo así, Lamine Yamal estará para jugar el día 1", una declaración que ha encendido aún más los ánimos. Pero hay otro grupo, el de los convidados de piedra, esos jugadores que han sido llamados como unidad de apoyo y que, tras este partido, volverán a sus clubes. Ocho de ellos podrían debutar con la absoluta, una cifra que recuerda a aquel histórico encuentro ante Lituania en 2021, cuando 16 jugadores estrenaron la camiseta nacional en un contexto de emergencia sanitaria. Entre ellos, nombres como Marc Pubill, Javi Guerra o Gonzalo Bernal, que sueñan con dejar su huella en un estadio que, hasta hace unos días, parecía condenado por los destrozos en el césped. Un esfuerzo titánico del Deportivo y la RFEF ha salvado la situación, aunque las dudas sobre el estado del terreno de juego persisten.

El duelo ante Irak, un rival que también disputará el Mundial, es una oportunidad para medir fuerzas y, de paso, honrar una tradición: jugar en casa antes de viajar a una fase final. No es la primera vez que España elige Galicia para su despedida. En 2010, antes del histórico triunfo en Sudáfrica, la Roja venció a Polonia en Murcia. Ahora, A Coruña asume ese rol con orgullo, aunque con un matiz especial: Borja Iglesias, único gallego en la convocatoria, podría ser el protagonista de un sueño personal. El delantero del Bayer Leverkusen, que ha brillado en la Bundesliga esta temporada, anhela debutar en un Mundial, y este amistoso es su gran oportunidad. Su caso simboliza el espíritu de una selección que, más allá de los nombres consagrados, apuesta por el talento emergente. No en vano, De la Fuente ha dejado claro que estos jugadores de apoyo son el futuro: "Les abro la puerta de cara a un futuro cercano".

Pero el partido también es un recordatorio de los desafíos que acechan. Irak, un equipo físico y organizado, pondrá a prueba la solidez defensiva de España, especialmente en un Riazor que, pese a los esfuerzos, podría no estar en su mejor versión. La selección asiática, que ya eliminó a España en la Copa Confederaciones de 2009 (aunque con un gol de Villa), llega con hambre de revancha. Para De la Fuente, este encuentro es una última prueba antes de cerrar el grupo que viajará a América. Los minutos de los debutantes, la conexión entre los titulares y la adaptación al ritmo de partido serán claves. Mientras, la afición gallega, curtida en mil batallas, espera con los brazos abiertos. Porque, al final, este partido no es solo un amistoso: es el prólogo de una historia que todos esperan que termine con un nuevo capítulo dorado para el fútbol español.

Fuentes

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