Mourinho critica la falta de jerarquía defensiva tras empatar 2-2 con la Fiorentina
El conjunto blanco cedió un avance de 2-0 hasta el empate final ante la Fiorentina en su estreno amistoso en Austria. Mourinho destacó las "tres caras" de un equipo que mostró debilidad defensiva y falta de jerarquía en el mediocampo a la espera de los internacionales.
El Real Madrid disputó este sábado su primer amistoso de pretemporada abierto al público, tras los encuentros a puerta cerrada ante Alcorcón y Leganés, y empató 2-2 ante la Fiorentina en el Wörthersee Stadion de Klagenfurt (Austria). El equipo de José Mourinho, en su reestreno con aficionados en las gradas, se adelantó en el marcador con los tantos de Endrick y Alexis Ciria, pero terminó cediendo el empate ante un conjunto italiano que reaccionó en la segunda mitad. El partido dejó más dudas que certezas para un técnico portugués que se encuentra en plena fase de observación, testando a la cantera y esperando la incorporación de los internacionales que aún están de vacaciones tras disputar el Mundial.
Un primer tiempo ilusionante con la cantera como protagonista
El equipo blanco se presentó con apenas nueve futbolistas del primer equipo, obligando a Mourinho a alinear a varios canteranos en posiciones clave. En el eje de la defensa, ante la ausencia de centrales disponibles, formaron Joan Martínez y Mario Rivas, de 18 y 19 años respectivamente. El dominio madridista en el inicio fue claro, con Arda Güler dirigiendo las operaciones y un Trent Alexander-Arnold desplegando un papel híbrido que le llevaba a actuar casi como tercer central o mediocentro, mostrándose muy mejorado y creativo con el balón en los pies.
La apertura del marcador llegó pronto, en el minuto 12, por medio de Endrick. El brasileño, dispuesto a dar un golpe sobre la mesa tras la incorporación de Carlos Espí, controló un envío de Álvaro Carreras y se sacó un disparo a la media vuelta que batió a David de Gea. Endrick mostró un gran hambre, aunque también evidenció cierta precipitación y hiperactividad en su afán por agradar. En el minuto 24, el pacense Alexis Ciria amplió la ventaja tras aprovechar un regalo de Eduardo Camavinga, firmando un disparo cruzado que dejó indefenso al portero italiano. Por entonces, el Madrid había mostrado propósito de enmienda y apetito en la presión alta, una vieja reivindicación que permite acercarse al área rival con menos esfuerzo.
Desplome defensivo y reacción de la Fiorentina
A pesar del control blanco, la Fiorentina, dirigida por Grosso, maquilló su pasivo antes del descanso. En el minuto 41, Álex Jiménez sirvió en profundidad a Piccoli, que aprovechó un hueco entre líneas —en un desmarque que no adivinó Mario Rivas— para batir a Lunin con el primer disparo a puerta de los transalpinos. Este gol resultó una sorpresa dado el papel de mero sparring que había adoptado el equipo italiano hasta ese momento.
La reanudación cambió por completo el guion. Los de Grosso salieron con mucha más facilidad al área madridista y crearon tres ocasiones clarísimas en apenas seis minutos, especialmente una de Gudmundsson que se marchó fuera por poco. El Madrid se mostró insólitamente descompuesto, ofreciendo su perfil más vulnerable sin balón y muy tibio con la pelota en los pies. El empate, obra de Moise Kean en el minuto 58 tras un centro de Fagioli, fue la consecuencia natural de un arreón italiano tremendo. Mourinho trató de revertir la situación apostando por Cestero en el medio para ganar la posesión, pero el equipo se diluía, sufriendo enormemente para evitar las llegadas viola, que sumaban alguna semana más de preparación.
Debut de Dumfries y la espera de la constelación
El partido también marcó el debut de Denzel Dumfries con la camiseta blanca. El neerlandés no desentonó ni deslumbró, mostrando su tendencia a alargarse mucho como lateral derecho y apostar más por el campo contrario que por el propio. En el tramo final, el carrusel de cambios provocó que el duelo perdiera intensidad, aunque dejó tiempo para el debut de Carlos Espí, que tuvo una ocasión clara de cabeza en la última jugada del partido para desequilibrar el empate, y para la aparición del canterano Víctor Valdepeñas en las filas italianas.
Mourinho, consciente de que 90 minutos no son nada para tomar decisiones definitivas, declaró al término del encuentro que su equipo ha tenido "tres caras: fresco, cansado y superado". El portugués se encuentra en un periodo de separar el trigo de la paja, despojando al equipo de su estrés postraumático tras haber pasado dos años en blanco. Ya empieza a ser visible el plan táctico, un 4-2-3-1 matizado con un tercer central que deriva hacia el 3-4-2-1, diseñado para que le quepa la constelación al completo cuando lleguen jugadores como Vinícius Júnior o Bernardo Silva. De momento, el Madrid deja una sensación tibia y alarmantes minutos de desplome que exigirán una retaguardia de acero cuando la plantilla esté al completo.
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