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Lamine Yamal estrena el brazalete del Barça y marca de falta en el duelo ante el Feyenoord
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Lamine Yamal estrena el brazalete del Barça y marca de falta en el duelo ante el Feyenoord

Por Redacción FútbolAlDíaPublicado el jueves, 10 de septiembre de 2026, 09:59

Lamine Yamal debutó como capitán del FC Barcelona ante el Feyenoord y completó la noche con su primer gol de falta directa como azulgrana.

Lamine Yamal ya puede presumir de haber llevado por primera vez el brazalete del FC Barcelona en un partido oficial. El extremo azulgrana lo hizo ante el Feyenoord, en el estreno europeo del equipo de Hansi Flick, y además cerró la noche con un gol de falta directa que amplía su repertorio ofensivo y su peso dentro del grupo.

Un estreno de capitán con valor simbólico

La capitanía le llegó en la segunda parte, cuando Raphinha y Pedri ya habían dejado el terreno de juego. Con ambos por delante en la jerarquía de partido fuera del campo, el brazalete pasó a Lamine, que ya formaba parte de la relación de capitanes del vestuario. Flick había establecido esa estructura con Raphinha y Pedri como dos primeros capitanes, mientras que Eric García, Frenkie de Jong y el propio Lamine completaban el grupo de referencia.

Más allá de la anécdota puntual, el dato tiene una lectura histórica: con 19 años y 59 días, el delantero de Rocafonda se convirtió en el capitán más joven en la historia del primer equipo del Barça. Con ello superó el registro de precocidad de Bojan Krkic, que había portado el brazalete con 20 años y 56 días en un partido de Copa del Rey en 2010.

Un golpe franco que cambia su perfil

Poco después llegó la imagen más llamativa de la noche. En el minuto 77, Lamine transformó una falta desde la frontal del área y firmó su primer gol de golpe franco con la camiseta del Barça. El lanzamiento pasó entre la barrera, que se abrió ligeramente, y sorprendió al guardameta Ernst. Fue un remate con valor doble: por el resultado de la acción y por lo que puede significar de cara al futuro en el balón parado.

Hasta ese momento, Lamine había intentado siete lanzamientos de falta con el primer equipo en las tres últimas temporadas. La estadística refuerza la idea de que el canterano no solo sigue creciendo como desequilibrante en campo abierto, sino que también empieza a ofrecer recursos en acciones que tradicionalmente requieren mucha precisión y confianza. Su primer tanto de falta directa con el Barça abre una vía nueva en su juego.

La confianza del grupo también se ve en estas jugadas

La ejecución no fue casual. Tras una falta sobre Dani Olmo, Fermín López recogió el balón y se lo entregó a Lamine para que asumiera el lanzamiento. Que el grupo le cediera esa responsabilidad en una acción tan delicada habla bien del peso que ha adquirido dentro del equipo. Y la posterior celebración confirmó la conexión interna: nada más marcar, el joven atacante se dirigió al banquillo para abrazar a Raphinha, precisamente el jugador que le había dejado el brazalete minutos antes.

Esa escena resume bien el momento del futbolista. Lamine ya no es solo la gran irrupción ofensiva del Barça; empieza a ser también una pieza con responsabilidades dentro del vestuario y con margen para intervenir en decisiones que requieren autoridad, personalidad y acierto técnico.

Un Barça que gana otra amenaza a balón parado

Para el equipo de Flick, el episodio deja una consecuencia deportiva clara: el Barça suma una amenaza adicional en las faltas directas. Si Lamine consolida ese golpeo, el conjunto azulgrana gana una herramienta distinta para resolver partidos atascados o para castigar defensas muy juntas. En un equipo que busca dominar desde la posesión y la llegada por bandas, disponer de otro ejecutor fiable puede marcar diferencias.

La noche ante el Feyenoord dejó, en definitiva, dos imágenes de gran recorrido para el Barça. La primera, la de un Lamine Yamal estrenándose como capitán del primer equipo con apenas 19 años. La segunda, la de ese mismo jugador convirtiendo una falta directa y demostrando que su evolución no se limita al desborde o al último pase. El canterano sigue ampliando su repertorio y, al mismo tiempo, afianzando su papel en la estructura de Flick.

En un contexto de crecimiento acelerado, el brasileño ya no es el único foco ofensivo ni la única referencia emocional del equipo. Lamine también empieza a ocupar ese espacio, y lo hace con naturalidad: jugando, marcando y llevando el brazalete como si fuera una extensión más de su propio juego.

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