La UEFA boicotea a la FIFA por el plan de Infantino para privatizar el Mundial
La UEFA y sus 55 federaciones, incluida la RFEF, rechazan la propuesta de Gianni Infantino de vender participaciones del Mundial a inversores privados. Concacaf se suma al rechazo, lo que podría afectar al torneo de 2030 con España como coorganizadora.
La UEFA ha dado un paso sin precedentes al anunciar que sus 55 federaciones miembro, entre ellas la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), no participarán en competiciones organizadas por la FIFA mientras se mantenga la propuesta de su presidente, Gianni Infantino, de vender participaciones del Mundial y otros torneos a inversores privados. Este movimiento, calificado como histórico, marca un punto de inflexión en la relación entre ambas instituciones y pone en riesgo la participación de selecciones europeas en futuros torneos.
El plan de Infantino y la respuesta de la UEFA
El conflicto gira en torno a la iniciativa de Infantino de crear una filial, denominada FIFA Forward Enterprise, para captar capital privado mediante la venta de participaciones minoritarias en competiciones como el Mundial. Según la UEFA, esta propuesta se ha presentado como un ultimátum a las federaciones: aceptar la cesión de control a inversores o enfrentar consecuencias. La confederación europea ha tachado el plan de "irresponsable e indefendible", subrayando que el Mundial "no puede tratarse como un producto de inversión".
La UEFA argumenta que el último Mundial, celebrado en Estados Unidos, México y Canadá, fue un éxito en todos los ámbitos. Con ingresos que superaron los 15.000 millones de dólares y un beneficio cercano a los 4.000 millones, la competición demostró su solidez económica sin necesidad de recurrir a capital privado. La expansión a 48 selecciones y 104 partidos consolidó su atractivo, generando récords en venta de entradas y derechos televisivos. Ante estos datos, la UEFA cuestiona la necesidad de involucrar a inversores externos.
Concacaf se suma al rechazo
La Concacaf, que agrupa a 41 federaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, también ha rechazado por unanimidad la propuesta de la FIFA. En un comunicado, el organismo reafirmó que "el futuro del fútbol debe permanecer en manos de la familia del fútbol" y expresó su preocupación por la falta de transparencia y el proceso acelerado impuesto por la FIFA para aprobar el plan.
La Concacaf exige "más transparencia y gobernanza adecuada" y sugiere que las reservas de la FIFA podrían utilizarse para impulsar el desarrollo del fútbol en la región, en lugar de recurrir a inversores privados. La FIFA, por su parte, defiende que los fondos obtenidos se destinarían a aumentar el reparto a las federaciones a través del programa FIFA Forward, pasando de 8 a 20 millones de dólares por federación en el ciclo 2027-2030.
Posibles sanciones y consecuencias inmediatas
La decisión de la UEFA tiene implicaciones prácticas. Según el Código Disciplinario de la FIFA, la incomparecencia de una selección en un torneo sin causa de fuerza mayor puede acarrear multas de al menos 10.000 dólares, la derrota por retirada y medidas adicionales como la exclusión de futuras competiciones. Para torneos específicos como el Mundial Sub-20 femenino (septiembre) o los Mundiales Sub-17 (octubre y diciembre), las sanciones podrían ascender a 20.000 dólares si la ausencia se comunica dentro de los 30 días previos al inicio.
El reglamento de estos campeonatos establece que las selecciones clasificadas están "obligadas a participar en todos los partidos". Además, la FIFA podría imponer medidas disciplinarias adicionales, como la sustitución de la federación ausente por otra o la exclusión de futuras competiciones.
Impacto en el Mundial 2030 y las selecciones españolas
El conflicto podría tener un impacto significativo en la organización del Mundial 2030, con España, Portugal y Marruecos como coorganizadores principales y Uruguay, Argentina y Paraguay como sedes de los partidos inaugurales. Si el boicot se mantiene, las selecciones europeas, incluida la selección española, no participarían en torneos juveniles como el Mundial Sub-20 femenino o los Sub-17, donde España está clasificada.
En el caso de la selección absoluta femenina, la primera afectada sería su participación en el Mundial de Brasil 2027, donde defendería su título de campeona del mundo. La selección masculina, exenta de la fase de clasificación por ser coorganizadora, no se vería afectada hasta la fase final del torneo en 2030. Sin embargo, clubes españoles invitados al Mundial de Clubes de 2029 también podrían verse perjudicados.
Un choque de visiones sobre el futuro del fútbol
El enfrentamiento entre la UEFA y la FIFA refleja un conflicto de filosofías. Para la UEFA y la Concacaf, el fútbol es un "legado deportivo" construido por generaciones, que no debe subordinarse a intereses económicos. Advierte que la entrada de inversores externos convertiría la rentabilidad en una "obligación permanente", condicionando decisiones deportivas a los intereses de los accionistas.
La FIFA, en cambio, argumenta que el plan busca aumentar el reparto de fondos a las federaciones para impulsar el desarrollo del fútbol a nivel global. Mientras tanto, Gianni Infantino ha mantenido su agenda de eventos, como su asistencia a la recepción del rey de Marruecos, Mohammed VI, en una ceremonia celebrada cerca de la frontera con Ceuta.
La postura de la UEFA es un órdago sin precedentes que amenaza con fracturar el fútbol mundial. La pelota está ahora en el tejado de la FIFA: mantener su plan y arriesgarse a una escisión histórica o retirarlo y buscar una solución dialogada. El futuro del Mundial y el equilibrio de poder en el fútbol global están en juego.
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