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Infantino reúne a la cúpula de la FIFA en Rabat tras la retirada de su plan de privatización
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Infantino reúne a la cúpula de la FIFA en Rabat tras la retirada de su plan de privatización

Por Redacción FútbolAlDía Publicado el miércoles, 5 de agosto de 2026, 10:12

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha convocado a los altos cargos del organismo a una reunión en Marruecos tras el abandono del proyecto 'FIFA Forward Enterprise', que buscaba vender una participación de los derechos del Mundial a inversores privados. La propuesta generó rechazo entre directivos como Arsène Wenger y confederaciones como la UEFA.

La FIFA en jaque: Infantino convoca a una reunión de crisis tras el fracaso de su plan privatizador

La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) atraviesa uno de sus momentos más turbulentos en años. El presidente Gianni Infantino ha convocado a los altos cargos del organismo a una reunión de emergencia en Rabat (Marruecos) este miércoles, tras el estrepitoso fracaso de su proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE). La iniciativa, que buscaba vender una participación minoritaria de los derechos comerciales del Mundial a inversores privados, generó un rechazo unánime que ha puesto en entredicho su liderazgo y la gobernanza del fútbol global.

Un plan controvertido desde su génesis

El proyecto FFE fue presentado como una solución innovadora para inyectar fondos adicionales a las 211 asociaciones miembro de la FIFA. La idea consistía en crear una subsidiaria comercial que gestionara las operaciones de competiciones como el Mundial masculino y femenino, así como el Mundial de Clubes, para luego vender entre un 20% y un 21% de su participación a inversores privados. La operación, valorada en unos 20.000 millones de dólares, pretendía recaudar alrededor de 4.200 millones con el objetivo de financiar proyectos de desarrollo en federaciones de todo el mundo.

Sin embargo, el plan fue recibido con escepticismo y hostilidad desde múltiples frentes. Arsène Wenger, jefe de Desarrollo Global del Fútbol de la FIFA, emitió un comunicado en el que dejó claro que no participó en el diseño del proyecto y que se enteró de su existencia a través de los medios. Wenger, una figura respetada en el mundo del fútbol, defendió la necesidad de "una FIFA independiente que sirva al deporte con transparencia e integridad" y consideró "absolutamente necesario e incuestionable" el abandono de la propuesta. Sus declaraciones, publicadas por medios como Marca, reflejaron la división interna que el plan había generado.

Rechazo interno y externo

El malestar no se limitó a las palabras de Wenger. Mattias Grafström, secretario general de la FIFA y figura clave en la gestión administrativa del organismo, envió un correo interno al personal en el que calificó los acontecimientos recientes como "una serie de sucesos triste y reprobable". Grafström, cuyo mensaje fue filtrado a la agencia The Associated Press, añadió que la situación había generado "un revuelo difícil de comprender y aceptar". Aunque evitó mencionar directamente a Infantino, su tono dejó entrever una crítica velada a la gestión del presidente.

Fuera de la FIFA, el rechazo fue aún más contundente. La UEFA, liderada por Aleksander Čeferin, advirtió que sus federaciones nacionales no participarían en competiciones organizadas por la FIFA si el proyecto seguía adelante. La amenaza de un boicot por parte de la confederación europea, cuyas selecciones han ganado 13 de los 22 Mundiales disputados, fue un golpe decisivo para Infantino. La Concacaf y la Conmebol también expresaron su oposición, con esta última iniciando un "proceso de consultas" entre sus miembros y declarando que "primero está el fútbol".

Acusaciones de chantaje y promesas incumplidas

La crisis institucional se agravó con las declaraciones del presidente de la Federación Jordana de Fútbol, el príncipe Ali bin Hussein, quien acusó a Infantino de condicionar el pago de premios y su apoyo a la reelección a cambio de respaldo para el proyecto FFE. En un mensaje publicado en su cuenta de X (antes Twitter), Ali bin Hussein afirmó: "En Jordania nos enorgullecemos de defender los valores éticos. No le apoyamos antes y, desde luego, tampoco lo haremos ahora". El dirigente jordano añadió que la situación "equivale a un supuesto chantaje", una acusación grave que ha resonado en el mundo del fútbol.

Además, la FIFA enfrenta críticas por incumplir promesas económicas a ciudades sede del Mundial 2026. Según un reportaje de The Athletic, representantes de once ciudades estadounidenses que albergaron partidos del torneo —entre ellas Los Ángeles, Nueva York/Nueva Jersey y Miami— denunciaron que la FIFA no ha cumplido con los fondos prometidos para proyectos sociales. Estos ejecutivos, que hablaron bajo condición de anonimato, afirmaron que se les aseguró una contribución de un millón de dólares por ciudad para construir terrenos de juego y apoyar iniciativas locales, una promesa similar a la realizada públicamente por Infantino antes del Mundial de Clubes 2025. Sin embargo, hasta la fecha, no se ha materializado ningún pago.

Una reunión clave en Rabat

Ante este panorama, Infantino ha convocado a los altos cargos de la FIFA a una reunión en Rabat, donde se encontraba la pasada semana. Aunque el organismo no ha confirmado oficialmente el encuentro, medios como Sky Sports han informado que el objetivo es abordar la crisis y buscar una salida a la situación. La elección de Marruecos como sede no es casual: el país ha sido un aliado clave de Infantino, quien ha impulsado proyectos como la expansión del Mundial a 48 equipos y la creación de nuevas competiciones, como la Copa Mundial de Clubes ampliada.

El futuro de Infantino al frente de la FIFA pende de un hilo. El fracaso del FFE ha expuesto las divisiones internas del organismo y ha reavivado el debate sobre la gobernanza del fútbol. Mientras algunos sectores abogan por una mayor transparencia y un enfoque menos comercial, otros critican la falta de consenso en decisiones que afectan al deporte a nivel global. Lo que está claro es que, tras este episodio, la credibilidad de la FIFA —y de su presidente— ha quedado seriamente dañada.

El legado de una gestión polémica

La gestión de Infantino al frente de la FIFA ha estado marcada por la controversia. Desde su llegada al cargo en 2016, ha impulsado reformas como la ampliación del Mundial y la creación de nuevos torneos, pero también ha sido criticado por su cercanía a regímenes autoritarios y por priorizar intereses comerciales sobre los deportivos. El episodio del FFE es solo el último capítulo de una serie de decisiones que han generado desconfianza en federaciones, jugadores y aficionados.

El fútbol, un deporte que mueve pasiones y millones de dólares, se encuentra en una encrucijada. La reunión en Rabat podría ser el primer paso para intentar recomponer la imagen de la FIFA, pero el daño ya está hecho. La pregunta ahora es si Infantino logrará sobrevivir a esta crisis o si, por el contrario, su presidencia tocará a su fin en los próximos meses.

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