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Getafe y Deportivo firman tablas en un pulso de desgaste y ocasiones
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Getafe y Deportivo firman tablas en un pulso de desgaste y ocasiones

Por Redacción FútbolAlDíaPublicado el lunes, 14 de septiembre de 2026, 09:39

Getafe CF y RC Deportivo La Coruña empataron 1-1 en un duelo intenso y muy táctico. Azón dio profundidad al ataque azulón, pero el Deportivo resistió y acabó encontrando premio en una segunda parte de más colmillo.

Azón agitó el plan azulón y dio sentido a la primera hora del choque

El Coliseum volvió a reconocer una de esas tardes en las que Getafe convierte el partido en un combate de fricción, segundas jugadas y metros ganados a base de insistencia. Frente al RC Deportivo La Coruña, el equipo de Bordalás construyó su partido desde la incomodidad del rival, cerrando pasillos interiores y forzando a los visitantes a mirar más de lo previsto hacia fuera. En ese ecosistema de duelo físico apareció Iván Azón, titular por primera vez en Liga con la camiseta azulona, como una pieza que no solo ofreció desmarques y trabajo sin balón, sino también una amenaza distinta, más móvil y menos previsible.

Su actuación tuvo la virtud de alterar el guion desde el frente ofensivo. Azón ofreció apoyos, arrastró centrales y dio una salida más limpia a un Getafe que, cuando logró instalarse arriba, encontró en su energía un recurso para no quedar reducido a centros frontales y balón parado. El aragonés no solo participó: dejó la sensación de ser una variante capaz de oxigenar un ataque que, en muchos tramos, necesitó justamente eso, aire y movilidad para sostener la iniciativa. Esa presencia fue uno de los motivos por los que el conjunto madrileño fue capaz de llevar el partido a su terreno durante buena parte del encuentro.

El Deportivo aceptó el barro, pero no renunció a morder cuando el partido se abrió

Antonio Hidalgo planteó un encuentro de oficio y paciencia. El Deportivo entendió pronto que, para sobrevivir en un escenario así, no bastaba con resistir: había que convivir con la tensión del Coliseum y esperar el momento de golpear. El discurso posterior de su técnico encaja con lo visto sobre el césped: un equipo que sufrió, sí, pero que también fue capaz de llevar al Getafe atrás y de generar suficiente amenaza como para no marcharse con la sensación de simple supervivencia.

La segunda parte del conjunto gallego elevó la temperatura del choque. Los visitantes encontraron más continuidad en campo contrario y, cuando el Getafe creyó tener encarrilado el pulso emocional del duelo, aparecieron llegadas con colmillo que obligaron al cuadro local a retroceder. Hidalgo habló de ocasiones de todos los colores, y el partido dejó esa impresión: el Deportivo ya no era un actor sometido, sino un adversario con capacidad para discutir el control, estirar al rival y convertir cada transición en una posibilidad real.

Un empate que castiga la inercia y premia al que mejor leyó la recta final

El desenlace dejó el marcador definitivo en Getafe CF 1 - 1 RC Deportivo La Coruña, una fotografía fiel de un choque que nunca perteneció del todo a nadie. El Getafe pareció durante muchos minutos más cerca de imponer su ley habitual, pero el fútbol castiga a quien no termina de cerrar los partidos cuando los tiene al alcance. La resistencia del Deportivo, unida a su capacidad para sobrevivir a la presión local y crecer conforme el reloj avanzaba, terminó encontrando premio en una recta final en la que el equilibrio emocional cambió de dueño.

Bordalás obtuvo de su equipo la solidez y la energía que suele exigir, aunque el empate deja el regusto amargo de haber dejado escapar una renta de autoridad más que de ocasiones claras. Para el Deportivo, en cambio, el punto tiene un peso distinto: confirma que el equipo puede competir en escenarios hostiles, que no se descompone ante el juego de contacto y que, cuando consigue salir de la jaula, dispone de argumentos para discutir partidos de máxima exigencia.

Más allá del reparto de puntos, una lectura útil para dos proyectos en construcción

La noche dejó un mensaje que va más allá del 1-1. El Getafe sigue siendo un bloque incómodo, capaz de condicionar cualquier partido desde la intensidad y el orden, pero todavía necesita convertir su dominio territorial en una superioridad más estable. El Deportivo, por su parte, se marchó con la sensación de haber sobrevivido a un examen exigente y de haber encontrado, en el tramo de mayor desgaste, una vía para competir de verdad. En ese contexto, el empate sabe a algo más que a reparto: habla de dos equipos que, cada uno a su manera, empiezan a perfilar su identidad en una Liga donde cada detalle pesa.

Azón dejó una primera titularidad prometedora, el Getafe mantuvo su sello de partido áspero y el Deportivo confirmó que sabe sufrir sin desprenderse del partido. El resultado final, ese 1-1 que cerró la tarde, resume una contienda en la que ninguno consiguió doblegar del todo al otro, pero ambos encontraron motivos para creer que el camino elegido no va desencaminado.

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