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Funes destaca la reacción del Málaga y el efecto del calor en Balaídos
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Funes destaca la reacción del Málaga y el efecto del calor en Balaídos

Por Redacción FútbolAlDíaPublicado el lunes, 14 de septiembre de 2026, 11:53

Juanfran Funes valoró el punto logrado por el Málaga CF en Balaídos, la evolución de un grupo con mucho margen de mejora y el cambio táctico que dio más profundidad al equipo. El calor y la hora del partido también pesaron en un duelo de ritmo bajo y pocas ocasiones claras.

Un empate que refuerza la idea de crecimiento

El Málaga CF se llevó un empate de Balaídos en un partido que dejó varias lecturas para Juanfran Funes. El entrenador malaguista insistió en la confianza que le merece su plantilla y en la necesidad de ser pacientes con un grupo que todavía está en plena construcción. Para el técnico, el equipo tiene un margen de crecimiento muy amplio y esa es una de las claves para entender su evolución en este arranque de temporada.

Funes quiso poner en valor el trabajo de sus futbolistas en un encuentro en el que el Celta se había adelantado y en el que el empate llegó en el tramo final gracias a Adrián Niño. El mensaje del técnico fue claro: más allá del resultado, el Málaga está dando señales de competitividad y capacidad para sostenerse incluso en contextos difíciles.

El cambio de estructura, una decisión decisiva

Uno de los elementos más importantes de su análisis fue la modificación táctica que introdujo durante el partido. Con el paso a una defensa de tres centrales, el Málaga asumió más riesgos para ganar metros y encontrar más profundidad. Funes explicó que la idea era sumar determinación en el último tramo del choque y empujar al equipo hacia una versión más agresiva.

El entrenador valoró especialmente la respuesta de los jugadores que entraron desde el banquillo, a quienes pidió convicción para cambiar el rumbo del encuentro. Su lectura fue positiva porque esa modificación no sólo sirvió para equilibrar el partido, sino también para mostrar que el grupo empieza a entender cuándo y cómo debe asumir más exposición sin perder el orden.

El calor y la hora, factores que condicionaron el ritmo

Funes también puso el foco en las condiciones del encuentro. El partido se disputó a una hora poco favorable y con temperaturas elevadas, algo que, en su opinión, afectó al ritmo y a la fluidez del juego. El técnico habló de un choque en el que la pelota no circulaba con comodidad y en el que a ambos equipos les costó imponer continuidad.

Su queja fue más allá de una simple referencia al clima. Para Funes, jugar en septiembre a las dos de la tarde hace que el fútbol pierda parte de su intensidad y de su calidad técnica. Esa circunstancia, unida al esfuerzo de dos equipos que intentan proponer, derivó en un encuentro espeso, con fases de juego poco vistosas y pocas llegadas de verdadero peligro.

Niño, una pieza que cambia la producción ofensiva

La aparición de Adrián Niño fue otro de los puntos destacados por el entrenador. Funes valoró el regreso goleador del delantero y lo interpretó como una noticia importante para el equipo, tanto por el empate rescatado como por la sensación de que el Málaga gana una herramienta más para competir en ataque.

El técnico fue muy directo al hablar de la necesidad de mejorar la determinación en los metros finales. Recordó que el equipo necesita que más remates tengan intención real de convertirse en gol y comparó esa exigencia con la que el curso pasado encontraba cuando podía juntar a sus dos delanteros. En ese contexto, Niño aparece como una pieza útil para aumentar la eficacia y dar más sentido al volumen ofensivo.

Un partido con poco brillo, pero con señales útiles

El balance general que dejó la cita en Balaídos fue el de un choque con escaso ritmo en muchos tramos, condicionado por el calor, la hora y la dificultad para enlazar posesiones largas. El Málaga no ofreció un fútbol brillante, pero sí dejó una imagen de resistencia y de capacidad para reaccionar cuando el partido parecía inclinarse hacia el Celta.

Funes se marchó con la sensación de que su equipo sigue creciendo y de que ese crecimiento pasa por dos caminos muy concretos: mejorar la profundidad a partir de ajustes tácticos y ganar contundencia en las áreas. El empate no resuelve todos los interrogantes, pero sí refuerza la idea de que el Málaga puede ir dando pasos si mantiene la fe en el trabajo y la paciencia en el proceso.

En paralelo, el partido dejó al Celta con la frustración de no haber sabido cerrar el duelo cuando tuvo ventaja, en un contexto en el que el desgaste físico también terminó influyendo en el desenlace.

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