
El penalti no señalado y el doblete de Roberto marcan la derrota de Osasuna
Osasuna cayó ante el Espanyol en un duelo marcado por dos golpes tempraneros y por la polémica de una posible pena máxima sobre Raúl García de Haro. Ramis cargó contra el VAR y pidió mejorar la defensa de área.
Osasuna se fue de El Sadar con una derrota ante el Espanyol que dejó dos lecturas inmediatas: la fragilidad defensiva en los metros decisivos y una acción arbitral muy discutida en la primera parte. El conjunto rojillo encajó dos tantos muy pronto, ambos firmados por Roberto Fernández, y después vio cómo una posible pena máxima sobre Raúl García de Haro no era señalada ni por el colegiado ni por el VAR.
Un inicio cuesta arriba
El partido quedó condicionado desde los primeros compases. El Espanyol salió con mucha precisión y encontró premio casi de inmediato con el 0-1 de Roberto Fernández, que aprovechó una acción elaborada por la banda derecha para rematar en el área. Lejos de frenarse, el equipo perico volvió a golpear poco después con el propio delantero como protagonista, en una jugada en la que Osasuna volvió a mostrar demasiadas facilidades en defensa.
La superioridad visitante en ese tramo inicial fue clara. El Espanyol jugó con confianza, administró bien la ventaja y dio sensación de controlar el ritmo del encuentro. Osasuna, en cambio, quedó obligado a correr detrás del marcador sin encontrar continuidad ni precisión suficiente en campo contrario.
La jugada que encendió la protesta local
La acción más polémica llegó en la primera mitad, cuando Osasuna reclamó penalti por un contacto de Clemens Riedel sobre Raúl García de Haro. La acción fue revisada, pero no terminó en pena máxima, algo que desató la indignación del banquillo rojillo y de la grada. Luis Miguel Ramis fue especialmente contundente después del choque y consideró que esa decisión marcó el partido.
El técnico insistió en que el equipo había intentado reaccionar y que un gol en ese momento podía haber cambiado el desarrollo del encuentro. También se mostró muy crítico con la intervención del VAR, a la que calificó de inexplicable. Más allá de la protesta, Ramis dejó un mensaje de autocrítica por los errores propios que facilitaron los goles del Espanyol.
Un Osasuna sin pegada y un Espanyol sólido
Tras el 0-2, Osasuna trató de estirarse, pero le faltó claridad en los metros finales. El equipo tuvo una acción en la que Rubén García marcó, aunque el tanto no subió al marcador porque el balón había salido por línea de fondo antes del centro de Kike Barja. Esa jugada resumió bien la noche: intentos, tensión y poco premio.
El Espanyol, por su parte, ofreció una versión seria y eficaz. Manolo González movió su once y encontró respuestas: Marcos Fernández fue titular por primera vez en Primera y participó en la acción del 0-1, mientras que Omar El Hilali firmó un partido muy completo por la banda derecha y asistió en el segundo tanto. También destacó Edu Expósito, muy participativo en la construcción, y un Dmitrovic seguro bajo palos cuando fue necesario.
Roberto, decisivo en Pamplona
La gran figura del encuentro fue Roberto Fernández. El delantero aprovechó la fragilidad osasunista en el área para firmar un doblete y alcanzar cinco goles en cinco jornadas. Su presencia en el área volvió a ser determinante, tanto por intuición como por capacidad para castigar cada desajuste rival.
Para Osasuna, la derrota deja la necesidad de corregir errores estructurales, especialmente en la defensa del área. Ramis insistió en ese punto y en la necesidad de apoyarse en la afición, que volvió a sostener al equipo incluso en un escenario adverso. El Espanyol, en cambio, se llevó un triunfo de enorme valor por sensaciones, por solidez y por la eficacia de un Roberto que sigue siendo uno de los nombres propios del arranque liguero.
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