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El crédito de Corberán se reduce y crece el malestar en el Valencia
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El crédito de Corberán se reduce y crece el malestar en el Valencia

Por Redacción FútbolAlDíaPublicado el sábado, 12 de septiembre de 2026, 14:27

La derrota ante el Sevilla deja al Valencia con un punto de 15, sin victorias y con la continuidad de Carlos Corberán bajo revisión. Las lesiones, la falta de gol y las protestas de la afición aumentan el cuestionamiento del proyecto.

El Valencia CF atraviesa uno de los momentos más delicados de la temporada después de perder por 1-0 ante el Sevilla en el Ramón Sánchez-Pizjuán. El equipo suma un punto de 15 posibles tras cinco jornadas, sigue sin conocer la victoria y ha igualado uno de los peores arranques ligueros de su historia. La derrota también reduce el margen de Carlos Corberán: por primera vez desde su llegada al banquillo, el club empieza a valorar la posibilidad de destituirle, aunque no existe confirmación de una decisión tomada.

Corberán pierde margen de maniobra

El entrenador había mantenido hasta ahora una posición de confianza dentro del proyecto, pero la ausencia de victorias y las dificultades del equipo han aumentado el cuestionamiento sobre su trabajo. El Valencia encuentra problemas para generar ocasiones, ha marcado un solo gol en cinco partidos y no ha mostrado una respuesta ofensiva sostenida en varios tramos de los encuentros.

Corberán asumió parte de la responsabilidad tras la derrota en Sevilla. Reconoció que el conjunto no está generando suficiente volumen ofensivo y afirmó que debe aportar mucho más desde su parcela. Preguntado por la posibilidad de negociar una salida, evitó especular: «Yo no puedo hablar de situaciones que no pasan. Soy uno de los responsables de revertir la situación y es mi trabajo».

La declaración refleja la posición pública del técnico, pero el contexto deportivo ha cambiado. Cada jornada sin ganar incrementa la presión sobre el banquillo y hace más difícil sostener los argumentos relacionados con el tiempo de trabajo. La derrota llegó, además, después del 0-5 encajado ante el Barcelona.

Falta de gol y dudas en las acciones a balón parado

El Valencia solo remató tres veces en Sevilla y no consiguió disparar entre los tres palos. El equipo tuvo dificultades para convertir sus aproximaciones en ocasiones claras y terminó sin encontrar una vía ofensiva capaz de cambiar el partido. La producción en ataque se mantiene, por tanto, como uno de los principales motivos de preocupación.

El gol del Sevilla llegó en una acción a balón parado. Pablo Maffeo reconoció que la falta que originó la jugada fue suya y pidió perdón a sus compañeros y a la afición. Giorgi Kochorashvili puso el balón en el área, Juan Iglesias cabeceó el envío y marcó el único tanto del encuentro en la recta final.

La repetición de goles encajados en este tipo de acciones vuelve a situar la defensa de estrategia entre los aspectos que el Valencia debe revisar. El tanto no permite, por sí solo, establecer una conclusión general sobre la organización o la contundencia del equipo, pero sí alimenta las dudas en un área que ya está condicionando varios resultados.

Corberán modificó en Sevilla la estructura defensiva, con el paso de una línea de cinco a una defensa de cuatro, y tuvo que retocar el equipo por las bajas. El cambio no se tradujo en una mejora suficiente del resultado. El Sevilla fue superior en la segunda mitad y el Valencia no logró generar una reacción ofensiva clara.

Las lesiones reducen las alternativas

La situación se complica también por la acumulación de problemas físicos. Copete, Justin de Haas, Mouctar Diakhaby y César Tárrega aparecen entre los defensas afectados, mientras que Tárrega tuvo que abandonar el campo antes de la media hora en Sevilla. Iker Córdoba ocupó su lugar.

El técnico explicó que la pérdida de efectivos está perjudicando al rendimiento. También señaló que el Valencia ha pasado de ser uno de los equipos con menos lesiones musculares a encontrarse entre los más castigados, pese a que no se han modificado la preparación física ni el área médica. Corberán añadió que, más allá de las explicaciones médicas, debe asumir su responsabilidad y mejorar desde el ámbito deportivo.

Las bajas han reducido las opciones disponibles y han obligado a recurrir a jugadores con menos experiencia en determinados puestos. Esa circunstancia puede ayudar a explicar parte de las dificultades del equipo, aunque no basta para atribuir únicamente a las lesiones el mal arranque.

Respaldo público del vestuario y enfado de la afición

José Luis Gayà cerró filas públicamente con el entrenador después del encuentro. El capitán reconoció que el equipo está «jodido» y que la derrota duele, especialmente por haber llegado en una acción a balón parado, pero aseguró: «Nosotros estamos a muerte con el entrenador y vamos a intentar sacar esta situación».

Pablo Maffeo también reclamó una reacción inmediata del grupo y defendió la necesidad de mantenerse unido para cambiar la dinámica. Sus palabras muestran el compromiso expresado por algunos jugadores, pero no permiten concluir por sí solas cómo es el respaldo interno al técnico ni garantizan una respuesta deportiva inmediata.

La reacción de los seguidores desplazados a Sevilla fue mucho más crítica. A la salida del estadio, los aficionados despidieron al autobús del equipo entre insultos y reproches dirigidos a jugadores, entrenador y responsables del proyecto. El malestar se ha intensificado tras el arranque liguero y la goleada ante el Barcelona.

Pepelu resumió el desgaste de la afición con una frase contundente: «La gente está cansada de explicaciones». El apoyo expresado por parte del vestuario a Corberán no ha impedido que la presión aumente alrededor del técnico.

Un proyecto cada vez más cuestionado

El debate ya no se limita al entrenador. La planificación deportiva, las limitaciones de la plantilla, la acumulación de lesiones y la gestión del club forman parte de un cuestionamiento creciente del proyecto encabezado por Ron Gourlay y Kiat Lim. El ambiente refleja un malestar cada vez más amplio entre la afición, pero no equivale a una ruptura institucional formal.

Corberán es la figura más expuesta porque el banquillo concentra buena parte de la responsabilidad inmediata. Sin embargo, un eventual relevo no resolvería automáticamente los problemas de plantilla, la falta de gol o las dificultades en las acciones a balón parado. El Valencia necesita mejorar sus resultados y su producción futbolística para aliviar la presión y recuperar parte de la confianza perdida.

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