El Córdoba golpea al Girona, firma su primera victoria y convierte El Arcángel en una fortaleza
El conjunto de Iván Ania derrotó por 2-1 al Girona tras una primera mitad de enorme eficacia y personalidad. Víctor Sánchez y Diego Bri construyeron una ventaja que pudo ser mayor, pero el gol de Asprilla en el tramo final obligó a sufrir. Tres puntos de prestigio para un Córdoba que reaccionó con fuerza tras la derrota del estreno liguero.
El Córdoba CF ya sabe lo que es ganar en la temporada 2026/27. Y lo hizo en un escenario especial, delante de su afición y frente a un Girona recién descendido de Primera División. El equipo de Iván Ania se impuso por 2-1 en El Arcángel, firmando una actuación de personalidad, velocidad y sacrificio que terminó convirtiéndose en sus primeros tres puntos del curso.
Después de la derrota por 3-2 ante el Burgos en la jornada inaugural, el conjunto blanquiverde necesitaba transformar las buenas sensaciones en resultados. Ante el Girona encontró la respuesta. No necesitó dominar cada minuto con el balón: supo ordenar su estructura, cerrar espacios interiores y castigar con rapidez cuando recuperaba la posesión.
Víctor Sánchez abre el camino
El Girona trató de asumir la iniciativa durante los primeros compases, pero el Córdoba fue creciendo a medida que encontraba espacios por las bandas. Esa vía terminó siendo decisiva.
En el minuto 12 apareció Víctor Sánchez para estrenar el marcador. Diego Bri alcanzó una posición favorable por el costado y puso un centro que el delantero convirtió en el 1-0 con un remate de cabeza.
El gol dio confianza a los locales. El Córdoba comenzó a sentirse cómodo defendiendo con orden y acelerando cada vez que encontraba metros por delante. El Girona manejaba fases de posesión, pero tenía más dificultades para generar verdadero peligro cerca de Iker Álvarez.
La recompensa al buen trabajo blanquiverde llegó de nuevo antes del descanso. En el minuto 37, Diego Bri firmó el segundo tanto después de una acción ofensiva iniciada con un preciso envío de Carracedo.
El 2-0 reflejaba la superioridad del Córdoba en las áreas, aunque incluso pudo quedarse corto. Los de Ania dispusieron de situaciones para aumentar la ventaja antes de marcharse a vestuarios.
Espacios para sentenciar
El Girona modificó su planteamiento tras el descanso y buscó una mayor presencia ofensiva, mientras el Córdoba encontró todavía más metros para correr.
Ahí apareció una de las grandes conclusiones del encuentro: el conjunto cordobés generó ocasiones suficientes para cerrar el partido mucho antes del final, pero le faltó precisión en los últimos metros.
La lesión de Víctor Sánchez al inicio del segundo tiempo obligó además a Iván Ania a introducir a Diego Percan. El técnico fue renovando posteriormente al equipo con el objetivo de mantener la intensidad ante un Girona que también recurrió a su banquillo para elevar el potencial ofensivo.
El partido avanzaba con un Córdoba peligroso al contragolpe y un Girona obligado a asumir cada vez más riesgos. La sentencia, sin embargo, nunca llegó.
Asprilla cambia el final
Esa falta de contundencia mantuvo vivo al conjunto catalán.
En el minuto 85, Yáser Asprilla recortó diferencias y colocó el 2-1, transformando los últimos minutos en una prueba de resistencia para los locales.
El Girona adelantó líneas y buscó el empate con balones hacia el área, mientras El Arcángel empujaba a un Córdoba obligado a proteger una victoria que parecía controlada apenas unos minutos antes.
Esta vez, sin embargo, los blanquiverdes supieron manejar la presión. El equipo resistió durante un largo tiempo añadido y evitó que el Girona encontrara una última ocasión capaz de cambiar el resultado.
Tres puntos que refuerzan el proyecto
El triunfo tiene un valor que va más allá de la clasificación. El Córdoba venía de marcharse de El Plantío sin puntos después de competir y generar ocasiones, por lo que necesitaba confirmar que su propuesta también podía traducirse en victorias.
Lo consiguió frente a uno de los equipos con mayor potencial de la categoría.
Víctor Sánchez y Diego Bri pusieron los goles; el trabajo colectivo hizo el resto. El Córdoba mostró capacidad para atacar con velocidad, competir sin necesidad de monopolizar la posesión y sobrevivir cuando el encuentro exigió defender su ventaja.
Queda también una advertencia para las próximas jornadas: las ocasiones para sentenciar deben aprovecharse. El 2-0 pudo convertirse en una noche mucho más tranquila, pero el fútbol volvió a recordar al Córdoba que cualquier rival al que se mantiene con vida puede cambiar un partido en cuestión de segundos.
Esta vez hubo sufrimiento, pero también premio. El Córdoba estrenó su casillero de victorias y convirtió su primer partido liguero en casa en una declaración de intenciones.