Brasil remonta a Japón en el descuento con gol de Martinelli
La selección brasileña logró clasificarse a octavos del Mundial tras sufrir ante Japón, que se adelantó con un gol de Sano. Casemiro empató y Martinelli marcó el tanto definitivo en el minuto 93.
Un inicio complicado para Brasil
Brasil afrontó los dieciseisavos de final del Mundial con la presión de ser una de las favoritas, pero su debut en la fase de eliminatorias no fue sencillo. Ante un Japón bien organizado y físicamente intenso, la selección dirigida por Carlo Ancelotti repitió el once inicial utilizado en la fase de grupos, con Vinícius Júnior como principal referencia ofensiva. Sin embargo, los nipones cerraron espacios con disciplina y lograron frenar el ritmo brasileño tras un primer cuarto de hora prometedor.
El gol de Japón llegó en el minuto 28, cuando Kaishu Sano, centrocampista del Mainz, aprovechó un error de Danilo para desbordar a Casemiro y batir a Alisson Becker con un disparo lejano. El tanto puso en ventaja a los asiáticos y dejó tocada a una Brasil que, pese a los esfuerzos de Vinícius y Endrick —este último entró por el lesionado Lucas Paquetá—, no encontraba la manera de vulnerar la defensa rival. La primera parte terminó con más sombras que luces para la Canarinha, que además perdió a Paquetá por lesión y vio cómo Casemiro acumulaba una tarjeta amarilla temprana.
La remontada en el último suspiro
El segundo tiempo comenzó con un Brasil más agresivo, pero Japón seguía resistiendo con solvencia. Fue en el minuto 55 cuando Casemiro, tras una jugada de córner, cabeceó un balón que empató el partido y liberó a los brasileños. A partir de ese momento, la selección sudamericana acorraló a los nipones, con Vinícius Júnior estrellando un disparo en el poste y Endrick fallando una clara ocasión ante el portero Suzuki.
El partido parecía encaminarse a la prórroga cuando, en el minuto 93, Bruno Guimarães filtró un pase milimétrico a Gabriel Martinelli, quien definió con frialdad para sellar la remontada. El gol desató la euforia en el vestuario brasileño, que logró clasificarse a octavos en el último momento, evitando una eliminación que habría sido un duro golpe para el torneo.
Japón, la selección que casi da la sorpresa
Japón volvió a demostrar por qué es una de las selecciones más incómodas del Mundial. Bajo la dirección de Hajime Moriyasu, los nipones plantearon un partido físico y bien organizado, con Kaishu Sano como figura destacada. El mediocentro, que llegó al Mundial tras superar un polémico pasado judicial, fue clave en la presión y en el gol que puso a Brasil contra las cuerdas. Su despliegue físico —segundo en éxito de tackles en la Bundesliga— y su capacidad para recuperar balones fueron determinantes, aunque al final no bastaron para evitar la remontada brasileña.
El seleccionador japonés, que había reintegrado a Sano tras un año alejado de la selección por un caso archivado de violación, defendió su decisión: "He estado observándolo todo este tiempo y sentí que está verdaderamente arrepentido". Aunque el resultado dejó un sabor agridulce, Japón confirmó su crecimiento como selección, capaz de competir de tú a tú con las grandes potencias.
Ancelotti, al límite
Carlo Ancelotti, que había repetido por primera vez el mismo once inicial en su etapa al frente de Brasil, se vio obligado a improvisar tras la lesión de Paquetá y los problemas físicos de Casemiro, que tuvo que ser sustituido en el descuento. La entrada de Endrick dio frescura al ataque, pero la falta de claridad en la definición mantuvo el partido en vilo hasta el último minuto.
El técnico italiano reconoció tras el pitido final que "fue un partido muy duro, pero el fútbol a veces premia el esfuerzo". La victoria, aunque sufrida, da oxígeno a una Brasil que aún tiene margen para corregir errores de cara a los octavos de final.
Neymar responde a los pronósticos
El capitán brasileño, Neymar, no dejó pasar la oportunidad de responder con ironía a las predicciones que daban a Japón como favorito. Tras el partido, publicó en sus redes sociales un mensaje dirigido al economista Joachim Klement, cuyo modelo estadístico había pronosticado la eliminación de Brasil: "Sr. Joachim Klement… por favor, inténtelo en el próximo Mundial".
Klement, conocido por acertar los campeones de los tres últimos Mundiales, había generado polémica al situar a Países Bajos como futura campeona y a Japón como posible verdugo de Brasil. Aunque su algoritmo tiene en cuenta variables como el PIB per cápita o el clima, el fútbol volvió a demostrar que, en partidos de eliminación, los detalles marcan la diferencia.
Próximos desafíos para Brasil
Con esta victoria, Brasil avanza a octavos de final, donde podría enfrentarse a selecciones como Países Bajos, Argentina o Francia. El sufrimiento ante Japón sirve como advertencia: el camino hacia el hexacampeonato no será fácil. Ancelotti tendrá que trabajar en la solidez defensiva y en la efectividad ofensiva, especialmente con Vinícius Júnior y Endrick como principales referentes.
Lo que queda claro es que, en este Mundial, ninguna victoria está garantizada. Japón lo demostró, y Brasil, pese a su talento, tendrá que esforzarse al máximo en cada partido si quiere cumplir su objetivo de levantar la Copa del Mundo por sexta vez.
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