Bélgica despierta a tiempo: Trossard lidera una goleada que devuelve autoridad a los Diablos Rojos
Bélgica firmó su mejor actuación del Mundial 2026 con un 1-5 ante Nueva Zelanda que le permitió cerrar el Grupo G como líder. Leandro Trossard marcó un doblete, Kevin De Bruyne volvió a pesar en la zona decisiva y Lukaku respondió desde el banquillo para sellar una clasificación con mensaje competitivo.
Bélgica necesitaba una noche convincente y la encontró en Vancouver. Después de un arranque de Mundial marcado por las dudas, los Diablos Rojos reaccionaron con autoridad ante Nueva Zelanda y firmaron un 1-5 que les permite avanzar como primeros del Grupo G, justo cuando la competición empieza a exigir certezas.
El equipo de Rudi García no solo ganó: recuperó sensaciones. La circulación fue más fluida, la presión funcionó con continuidad y las figuras ofensivas aparecieron en el momento adecuado. En ese contexto, Leandro Trossard fue el gran protagonista, con dos goles que encarrilaron el partido y cambiaron el tono del campeonato para Bélgica.
Trossard abre el camino
Nueva Zelanda resistió durante el primer tramo, pero Bélgica fue acumulando llegadas hasta romper el partido. Antes del descanso, Trossard aprovechó una acción en el área para marcar el 0-1 y dar tranquilidad a un equipo que necesitaba convertir su dominio en ventaja real.
El segundo golpe llegó nada más comenzar la segunda mitad. Trossard volvió a aparecer en zona de remate y firmó el 0-2, un tanto que terminó de inclinar el partido hacia el lado belga. A partir de ahí, el encuentro dejó de ser una prueba de paciencia y pasó a convertirse en una demostración de superioridad.
De Bruyne y Lukaku, señales de jerarquía
Kevin De Bruyne, que había participado activamente en la construcción del juego, también encontró premio con el tercer gol belga. Su aparición sirvió para reforzar una idea clave: Bélgica sigue dependiendo del talento de sus líderes, pero cuando estos conectan con el resto del equipo, el salto competitivo es evidente.
Nueva Zelanda logró recortar distancias por medio de Elijah Just, uno de sus nombres más destacados del torneo, pero la reacción duró poco. Romelu Lukaku entró desde el banquillo y volvió a demostrar su peso específico con la selección, marcando el 1-4 en un tramo decisivo para evitar cualquier incertidumbre.
La goleada quedó cerrada en el descuento con el tanto de Alexis Saelemaekers, que puso el 1-5 definitivo y confirmó el fondo de armario de una Bélgica que necesitaba algo más que sus grandes nombres para mirar con optimismo a la fase eliminatoria.
Una victoria que cambia el clima
El triunfo tiene valor clasificatorio, pero también emocional. Bélgica llegaba a la última jornada con presión tras dos empates y con la obligación de responder ante una Nueva Zelanda que se despedía del torneo, pero que había competido con dignidad hasta el final.
La victoria, además, le permite evitar una clasificación más incómoda y cerrar el grupo por delante de Egipto, que empató ante Irán. Para los belgas, el resultado supone una corrección de rumbo: no borra todas las dudas, pero sí devuelve autoridad a una selección que conserva experiencia, pegada y recursos para competir en los cruces.
Nueva Zelanda, por su parte, se marcha sin premio grande, aunque con momentos de personalidad y el gol de Just como símbolo de un equipo que no renunció a competir incluso cuando el marcador ya era adverso.
Bélgica, en cambio, llega viva y reforzada al tramo decisivo. Y lo hace con una fórmula reconocible: Trossard en estado de gracia, De Bruyne marcando el ritmo y Lukaku preparado para intervenir cuando el partido reclama jerarquía.